• El avance tecnológico

    Sobreviví de milagro… Seducido por el exotismo del proyecto, no lo dudé un instante y apelando a un lejano pasado como regatista, accedí a enrolarme como proel en la tripulación de un Hobie-Cat modelo FOX para realizar una regata que, a modo de RAID, recorrería el largo y ancho de la ría de Vigo. Tres días, pensé,  para hacer un poquito de deporte deslizándome arrastrado por el viento a lomos de una estilosa y moderna embarcación. Pero no fue así.

    La embarcación, que tiene sus truquitos para trimarla, se arbola con un inmenso palo de nueve metros y medio, que mantiene una superficie vélica total, contando la vela mayor el foque y el spi, de 48 m2. Esto, unido a sus 190 Kg de peso y sus 6,10 m de eslora por 2,10 de manga, confieren al “bicho” una viveza y una potencia que no podíamos imaginar. Despistados, como mi padre ante su nuevo ordenador o mi abuela frente al matrimonio homosexual, así nos sentimos el patrón y yo a bordo del FOX. Nunca tuvimos la sensación de control necesaria para disputar a los favoritos las diferentes mangas de la regata y aunque hicimos alguna buena salida y en una manga quedamos terceros, el barco nos supero con la fiereza de sus arrancadas y su indómito navegar. Volcamos 3 veces en 4 mangas y en el tedioso arte del adrizado (es decir, volver a poner el barco derecho) ya somos unos hachas.

     Es ley de vida, nos hacemos viejos y en cuanto te despistas lo mas mínimo la tecnología te supera, pues la fantástica “Ley de Moore” parece aplicarse en mas campos que el de la integración de transistores dentro de un chip. ¿Nos sobrepasarán nuestros propios inventos en un futuro no muy lejano? ¿Se cumplirá la profecía de Terminator? Después de esta experiencia, a mí me parece que sí. Tendemos a creernos capaces de enrolarnos sin más en la tripulación de un Copa América, dar una vuelta rápida al estilo de Rossi, o a administrar el último sistema operativo que cae (vía e-mule) en nuestras manos, pero no somos conscientes de las implicaciones que todo esto tiene. La tecnología nos obliga a no dormirnos y a estar al quite pues nunca se sabe por donde nos dará la cornada certera. Ahora tengo la plena conciencia de saber que con la moto de Rossi o con el coche de Fernando Alonso, no podría siquiera tomar la primera curva. ¡Y no os tiréis faroles! Vosotros, tampoco.

    No nos quedamos a la última etapa, pues partimos raudos y veloces hacia Ámsterdam para el TechEd 2005, donde también vivimos aventuras increíbles. De lo que allí nos aconteció ya tendréis noticias a la vuelta del verano.

    Aunque la experiencia ha sido fatídica en su resultado, en los momentos previos a la salida, en ese último minuto cuando las embarcaciones cruzan sus rumbos tratando de buscar la mejor posición y el mejor viento para la salida, he sentido una vieja sensación de tensión y de estrés que muchos denostan pero que a otros nos da la vida. Nos ponemos pues al tajo para tratar de hacerlo mejor la próxima vez. Que fastidio, tendremos que pasar el verano practicando. Por cierto, ya estoy en ello así que no esperéis muchas mas publicaciones en este blog hasta mediados de Agosto, fecha en la que si logro despertar mi cerebro del letargo estival volveré a las andadas, siempre y cuando el ajetreo laboral diario me lo permita. Si a alguno os va la marcha en esto de la vela, estad atentos a la página de Technet, pues este año, nuestro flamante catamarán seguirá en ocasiones a la gira Technet y algunos afortunados tendrán la oportunidad de probarlo.

    Hasta la vista.

    El PadreParada

    P.D. Este se lo dedico a mi familia, con la que me reencontraré para pasar el verano y a la que abandoné cuando me metí a cura.

  • ¡Mi Vista va Follao! ¿Qué le pasa a mi Vista?

    Será que la llegada de estas fechas me ha hecho enternecer,  que la iluminación de las calles o el sonido de los villancicos han tocado mi fibra sensible. Quizás el colesterol acumulado en mis venas por las frecuentes tripoteras de las continuas celebraciones haya hecho mella en mi débil corazón. El caso es que tras leer un artículo de mí amigo Javier Pastor sobre la lentitud en la copia  y borrado de ficheros de Windows Vista en Inquirer, algo me ha hecho lanzarme en pos del Word para escribir estas líneas con la prontitud y ganas con que los niños escriben la carta a sus Majestades de Oriente.
    Guiado por la incredulidad de mi buen amigo en  la eficacia del SP1 de Windows Vista, me he puesto a realizar unas cuantas comprobaciones sobre las bondades del mismo. Hace ya una semana que lo instale y todavía no había surgido en mi la necesidad de revisarlo. Aviso de antemano al sufrido lector, que el método científico que he utilizado en mis comprobaciones, es menos riguroso que las declaraciones amorosas de “Belen Esteban, o las previsiones económicas de “Perico Solbes”, pero estimo que es lo más conveniente pues así las igualo con el rosario de simplezas que día a día se desparraman por la Blogosfera, acerca de la ineficiencia de Windows Vista. Espero  que en este caso también se cumpla esa regla no escrita, pero que sostiene el ecosistema  blogosférico y que establece que todo aquello que se comente carente de rigurosidad, será amplificado por la comunidad. Mi post será, linkado por los comentarios de otros blogers y con la ayuda de los RSS  llegara hasta los confines más recónditos del planeta. Para los temas técnicos, la blogosfera es la proyección virtual del patio donde las vecinas cotorrean incansablemente mientras tienden la colada. Nos encontramos amigos míos, entre calzones y bragas o para que me entiendan y se sientan más cómodos los “Tecnicoles”, entre slips y tangas. Yo, como cualquier vecina que se precie, he hecho mi gazpacho con lo que tenía por casa. A saber:


    Equipo 1: HP NX9420, 2Gb de RAM, Disco SATA,  Vista Ultimate x64
    Equipo 1: HP NX8430, 1Gb de RAM, Disco SATA,  Vista Ultimate x86 con SP1 RC1
    La prueba del 10 consiste en copiar un fichero grande de 2,6 Gb. Desde un disco USB en ambos equipos

    En el Equipo 1, Vista se pone a pensar y tras unos segundos en los que me muestra el Donete de la muerte, establece que tardara 5 minutos y5 segundos. Tras pocos segundos baja a 2 minutos y 50 segundos. que a 14,1 MB/s es lo que tarda.

    Copia Vista 

    Conclusión y deducción 1: Vista piensa y se equivoca, luego Vista es humano
    Conclusión y deducción 2: Vista acelera, luego si acelera y es humano, quizás este emparentado con el mismísimo “Fernando Alonso”

     

    Equipo 2 Vista SP1 empieza a copiar inmediatamente sin mostrarme el Donut de la muerte y establece que tardara  1 minuto y 45 segundos y tarda 1 minuto y 45 segundos a 25,3 MB/s

    Copia SP1 RC1

    Conclusión y deducción 3: Vista SP1 no piensa y no se equivoca, luego Vista SP1 es un “Tecnicoless” y con el tiempo se convertirá en el SO favorito de la Blogosfera.
    Conclusión y deducción 4: Los donetes no desaparecen así por así. ¿Quién coño se lo comió?

    Deducción final de todas las pruebas: Pensar es malo, lleva tiempo e induce a error.

    Recomendación final: si no quieres que tu equipo piense instala Vista SP1 RC1 de http://technet.microsoft.com/en-us/windowsvista/bb738089.aspx

     

    Inexplicablemente, la motivación para escribir me ha vuelto de repente, quizás es que escribir sobre estas gilipolleces  resulte tan sencillo que la motivación resulte  innecesaria, o que en estas fechas tan frías y sensibles,  el sexo ocupa  un segundo lugar. Vaya usted a saber….

    Feliz Navidad a todos.

    PD.  Dedicado a mi amigo Javipas y  los incrédulos y desconfiados que pueblan la blogosfera.

    PadreParada

  • Tecnología: ¿Evolución o Decadencia?

    Árticulo de opinión publicado en PC World abril de 2007

    Hace ya casi un siglo, desde que Oswald Spengler escribiera “La decadencia de Occidente” que muchos se han aventurado a especular con no poco arrojo y atrevido entusiasmo, sobre la decadencia de nuestra cultura. Cien años después la polémica continúa y no es aventurado el suponer que dentro de otros tantos la cuestión seguirá aportando controversia. La cultura no es algo estático e inerte, es, casi por definición, dinámica y cambiante y lo que unos perciben como avance o evolución, para otros es retroceso o decadencia. La nuestra sigue empeñada, con cierto afán monopolista, en expandir su influencia por todo el orbe y desde el punto de vista geográfico abarca ya medio planeta.

    Pero occidente no solo cambia la linde de sus fronteras, también cambia en sus hábitos, costumbres, creencias y en general en todo lo que tiene que ver con los comportamientos y hábitos de los individuos que lo conforman. Desde que los humanistas del siglo XVI, con la inestimable ayuda de la imprenta y el impulso artístico del Renacimiento, dieron por finalizada la Edad Media  tras las cruentas luchas de la Reforma, occidente ganó para sus individuos la libertad de conciencia. Rotas las barreras, sometida la uniformidad del pensamiento, el hombre se vio libre para investigar su entorno, para indagar sobre el origen de su existencia y para moldear su destino.

    A partir de entonces nuestra cultura ha ido otorgando, poco a poco, una importancia cada vez mayor a las prácticas técnicas en detrimento de las artísticas, filosóficas, religiosas y literarias. Charles Percy Snow, en su ensayo “Las dos culturas” (1964), analiza cómo, a pesar de sus raíces comunes, desde Newton hasta el siglo XX, se produce una separación entre el mundo de los intelectuales (artistas, literatos y filósofos) y el de los científicos. Mientras unos se vuelcan en el mundo subjetivo e irreal de la imaginación y las emociones, los otros lo hacen con el objetivo de la lógica y el método racional. Hoy en día se percibe un claro acercamiento entre ambos mundos, ya sea porque las vanguardias artísticas hacen uso de la tecnología tanto para crear como para difundir su obra, o porque algunas áreas de la ciencia no encuentran respuesta en el método racional. La razón ya no sirve para explicar el mundo caótico de las partículas subatómicas, la biología molecular y la ingeniería genética necesitan de la moral al igual que la inteligencia artificial de la filosofía.

    La percepción entre ambos mundos también ha cambiado.  El séptimo arte ha evolucionado desde posturas contrarias a lo tecnológico en películas como “2001 Una odisea en el espacio” (Stanley Kubrick, 1968) o “Terminator” (James Cameron, 1984), donde la máquina es claramente el problema, a otras como las mostradas en “Inteligencia Artificial”(Steven Spielberg, 2001)donde la maquina deja de ser el problema para convertirse en la solución.

    Desde el punto de vista religioso Occidente está, en general, inmerso en un proceso laicista y de abandono de la fe en el que la tecnología también tiene su influencia, pues a día de hoy cubre  ciertas necesidades humanas que antes eran competencia exclusiva de Dios. Por un lado nos nutre, nos provee de comodidades en el presente y por otro nos da confianza en el futuro. Hoy en día Occidente cree más en la Tecnología que en Dios. Al fin y al cabo casi ninguno de nosotros hemos visto obrar milagros achacables a Dios, ¿pero y a la tecnología?, ¿cuántos imposibles, cuantos prodigios, cuantos milagros no le hemos visto alcanzar? No es por casualidad que ya no rezamos nuestras plegarias al acostarnos al final de la jornada para pedir fuerzas en la siguiente. Ahora, para asegurarnos el mañana, antes de acostarnos cargamos el móvil, la agenda electrónica, el portátil, y toda la parafernalia de dispositivos que hacen nuestra vida más llevadera y que mañana, al igual que hoy, nos permitirán organizarnos, comunicarnos entretenernos, etc... Hasta ahora, Dios guiaba al hombre mediante sus evangelios, ahora es el GPS , cuyas órdenes son más fáciles de interpretar, tiene más funcionalidades y es infinitamente más preciso. ¿Y en cuanto al futuro? ¿Le pido a Dios que me de salud, o me doy de alta en un buen seguro médico que cubra las gastos de un tratamiento a base de células madre?  Dos mil años son muchos, cansado de esperar a Dios, como los israelitas  (Éxodo 32), el hombre occidental ha construido un becerro tecnológico y se ha puesto a adorarle.

    Pero al hombre no le basta con prescindir de Dios. ¿Porque simplemente prescindir de El cuándo podemos imitarle, cuando mediante el uso de la tecnología podemos jugar a ser Dios? Juegos de Rol como “World of Warcraft” (Blizzard Entertainment, 2004) o “Second Life” (RealNetworks, 2002) nos permiten crear personajes, dándoles vida y forma en universos cada vez más reales. Algunos pasan ya más tiempo disfrutando de la vida de sus personajes que de la suya propia y no parece estar lejos el día en que se cumpla la profecía de la película“Matrix” (Wachovski, 2000) en la que lo virtual se convierta en lo real. Pero para ello, y para alcanzar el poder creador de Dios, tenemos que igualarnos a nosotros mismos dando el paso tecnológico hacia la Inteligencia Artificial. Hoy en día las maquinas ya nos ganan jugando al ajedrez (Deeper Blue, 1997) y podemos chatear con algunos robots que responden a nuestra preguntas con su conocimiento enciclopédico (encarta@converseagent.com), pero de momento ninguna máquina ha sido capaz de pasar el “Turing Test” (Alan Turing, 1950), consistente básicamente en poder mantener una conversación sin que se note su naturaleza artificial. No es trivial el matiz, pasar de maquinas que solo nos den datos a máquinas que puedan interactuar y razonar con nosotros es un gran salto. Algunos intentos como “Cyc” (Doug Lenat, 1984), realizados por fuerza bruta a base de codificar cientos de miles de reglas de sentido común, se han quedado cerca. Hoy en día quizás resultarían exitosos si se utilizara la ingente cantidad de información, que hay almacenada en los grandes buscadores de internet. Si, estas grandes Bases de Datos, almacenan no solo nuestras inquietudes, intereses y preferencias, sino que también almacenan las preguntas y respuestas que en formato de búsqueda hacen miles de millones de usuarios cada día. La máquina responde a las preguntas con multitud de posibilidades y aprende cual es la correcta cuando nosotros validamos esta con un doble click en el link más conveniente. El buscador nos ayuda a encontrar, nosotros le enseñamos. Ése es el trato, el acuerdo entre el hombre y la máquina. Un contrato que firmamos por las necesidades del presente y que quizás hipoteque nuestro futuro.

    Occidente, apoyada en la tecnología, es de momento la cultura que lidera el mundo y salvo que se empeñe en tropezar consigo misma, parece que tiene asegurada su primacía y preeminencia por mucho tiempo. La ciencia y la tecnología, lideradas por los cuatro grandes campos de mayor progresión hoy en día, las redes, los ordenadores, la nanotecnología y la biotecnología, nos darán muchas sorpresas en años venideros. Tantas y tan variadas, tan seductoras y atrayentes que necesito experimentarlas, a pesar de todas las dudas e inquietudes que suscitan en alguien como yo, perteneciente a ese mundo antiguo de los que creen en Dios.

     

    PD. Si, se me fue la olla. Espero que no sea nada grave y que todo quede en un simple desliz achacable a la falta de costumbre. Un año sin escribir es mucho tiempo y resulta complicado volver a ser uno mismo.

    El PadreParada

     

     

  • Declaracion de Intenciones

    Jamás en la vida me sentí atraído fatalmente por el impulso testimonial necesario que me indujera a la esclava tarea de escribir un diario. Aunque en numerosas ocasiones, debido a los boquetes de mi memoria, he experimentado que ciertos pasajes de mi vida caen en la ineficacia que les proporciona el olvido, nunca, nunca… me sobrepuse a la pereza de convertirme en escribano de mi propia existencia.

     

    Que no espere por tanto el sufrido lector de estas atribuladas líneas una descripción de mis andanzas. Tampoco, como aducen otros, será este el cuaderno de bitácora de mi navegación vital. Yo para las cosas de la mar soy muy mío y para mantener un diario de a bordo se me hacen imprescindibles cosas como: posiciones, demoras, corrientes, derivas, estadillos de guardias, estados de la mar, rumbos con respecto a las rosa de los vientos, etc… que evidentemente no plasmaré en este virtual contexto.

     

    ¿Qué debe esperar pues, el despistado lector que se acerque hasta este Bolg? En principio nada, pues nace espontáneamente, sin rumbo, objetivo ni duración concreta. Y en este magno día de su alumbramiento, no alcanzo a comprender por que escribo lo que escribo y mucho menos por que hago públicas tan absurdas reflexiones. El caso es que no puedo evitarlo, el blog esta ahí, y siento una curiosidad infantil incontrolable por empezar a utilizarlo.

     

    Algunos, pueden sentirse ofendidos, o quizás molestos  por el pseudónimo que he adoptado. “PadreParada“, puede parecer un nombre pretencioso e incluso políticamente incorrecto, pero lo he escogido entre muchos otros pues de las múltiples bromas, risas, burlas, guasas, etc… que he recibido al tratar de explicar la posición que actualmente ocupo en la empresa que soporta mis extravagancias (evangelista), esta ha sido con mucho, la que mas gracia me ha hecho. Quizás fuese porque lo enuncio una morena de ojos verdes con mucho salero, quizás porque atino de refilón, con una de mis ocultas e intimas aspiraciones. No se…, el caso es que me gustó el mote y lo escojo consciente y libremente para representarme, sin la más mínima intención de generar polémica.

     

    Sin más que añadir en esta breve y obtusa declaración de intenciones se despide de todos ustedes..

     

    El PadreParada

  • Motivación

    Empecé a escribir un blog por que me dio la gana. Tenía anécdotas que contar, ratos para pensar y tiempo para plasmar lo anterior en pequeños fragmentos de texto con aspiraciones literarias. Fue una necesidad que surgió de manera natural, como nace la necesidad sexual cuando se te agrava la voz y te brotan pelos entre las piernas. Pero al contrario que esta, que es inalterable, continua y recurrente, la necesidad de escribir se ha mostrado sensible y esquiva, propensa al gatillazo. A la mínima se me quitan las ganas, y mis mejores experiencias vitales pasan de largo sin que sienta la más mínima necesidad de meterles mano ni de inmortalizarlas en un texto.

    El incansable Chema me comento en cierta ocasión que el adquirió la rutina de postear cada mañana desde el trono que iguala las costumbres de nobles y plebeyos pues cuando consigue evacuar la materia sobrante de su cuerpo es cuando su inspiración alcanza las cuotas más elevadas. David, que tiene por costumbre modelizar empíricamente todos los experimentos, cree que esto es consecuencia de la tercera ley de Newton o una derivada del principio de Arquímedes pues por el efecto de la presión estomacal en sentido descendiente y con dirección anal, se produce una fuerza interior en sentido ascendente  en dirección cerebral que provoca en la mente de nuestro amigo un borbotón de ideas y comentarios. Desconozco el origen del misterio, pero para mí que tanta y tan prolífica labor creativa tiene que ver con el estado de drogadicción inconsciente que nuestro protagonista alcanza al respirar sus propios gases. Creerme, mi fatal destino ha hecho que comparta en alguna ocasión habitación de hotel con el personaje, y se de lo que hablo. Desconozco el mecanismo por el cual nuestro amigo alcanza la motivación necesaria para sus creaciones ya que todo lo anterior son solo suposiciones teóricas, lo que si resulta encomiable a tenor del método utilizado es su sorprendente capacidad multitarea.

    ¿Pero cuáles son los factores  que afectan positiva o negativamente a mi producción literaria? ¿Cuál es el resorte que hace que aporree el teclado plasmando en un texto las ideas que me vienen a la cabeza? ¿Por qué de vez en cuando me dedico a escribir y no a otros menesteres?¿Por qué en otras ocasiones no siento necesidad de inmortalizar en un texto los acontecimientos ordinarios o extraordinarios que ocurren a mí alrededor, y me limito a fantasear mentalmente con ellos?

    Hay quien escribe por vocación, porque su subconsciente produce la necesidad creativa suficiente para que dediquen sus energías a la tarea literaria. Hay quien escribe por obligación, como cuando la necesidad de ganarse la vida es la que guía y da fuerza a sus acciones. Si los primeros escriben por instinto, los segundos lo hacen como consecuencia de un proceso razonado. La calidad del resultado no depende normalmente del motivo por el que se escribe, si no del talento que se tenga para hacerlo, aunque este se muestre normalmente con mayor intensidad cuando se une a la fuerza primitiva del instinto. Esto se evidencia en los autores que son capaces de motivarse de manera instintiva y razonada. A estos se les reconoce fácilmente pues tras una gran obra, originada por la necesidad creativa del subconsciente se dedican una vez aposentados en la cumbre de la fama a ordeñar las ubres de la gloria con obras menores, y así recaudar un buen pellizco para su cuenta corriente.

    Aparentemente hay incluso quien escribe sin motivo. La Blogosfera es un espacio muy propenso a encontrar perfiles aparentemente desmotivados para la literatura y que nos inundan con pasajes de  “Mi querido diario” que nadie lee y que a nadie importan con la excusa de que es sencillo, barato y entretiene mucho. Pero no nos engañemos,  pues también el más irrelevante e infecundo de los blogs de este entorno literario virtual, esconde una motivación en las necesidades ocultas de su autor e independientemente de si son instintivas o razonadas, primitivas o civilizadas, ahí estan. A priori puede que no se reconozcan y que se oculten tras alguna hipócrita mascara, pero basta un superficial analisis de su contenido para sacar a la superficie el secreto escondido. La humana necesidad de relacionarnos con los demás a través del post y subsiguientes comentarios, la necesidad de cumplir profesionalmente en una empresa que promueve el uso de los Blogs, la de ser influyentes en nuestra comunidad de pirados o simplemente por la absurda necesidad que se ha creado el individuo occidental de seguir el curso impredecible de la moda, pueden ser algunos de ellos.

    Yo no sé cuál es mi motivo, y mientras trato de encontrarlo escondido en todas y cada una de las razones anteriormente expuestas mi pensamiento, inquieto y arbitrario trata de buscar respuesta en la motivación de otros para leerlo. ¿Tu porque lees estos textos? ¿Qué razón te lleva a dedicar tu tiempo a esto?

    Me inquieta no saber cuál es el motivo por el que de vez en cuando escribo, y aunque debido a mi poco compromiso es  una preocupación esporádica quizás deba de dedicar un tiempo y un dinero a la siempre saludable tarea de descargar mis pensamientos e inquietudes en el diván de un psicoanalista para conocerme mejor a mí mismo y encontrar alguna explicación Freudiana a mis ocasionales aficiones literarias. Al fin y al cabo, hoy, como tantas otras veces, la motivación me podría haber conducido hacia la primitiva, agotadora e inefectiva tarea de cubrir mis necesidades sexuales, pero en esta ocasión no he sucumbido, la razón ha superado al instinto y he pensado:

    ¡QUE COÑO!.., voy a escribir un rato.   

    El PadreParada