• ¡Mi Vista va Follao! ¿Qué le pasa a mi Vista?

    Será que la llegada de estas fechas me ha hecho enternecer,  que la iluminación de las calles o el sonido de los villancicos han tocado mi fibra sensible. Quizás el colesterol acumulado en mis venas por las frecuentes tripoteras de las continuas celebraciones haya hecho mella en mi débil corazón. El caso es que tras leer un artículo de mí amigo Javier Pastor sobre la lentitud en la copia  y borrado de ficheros de Windows Vista en Inquirer, algo me ha hecho lanzarme en pos del Word para escribir estas líneas con la prontitud y ganas con que los niños escriben la carta a sus Majestades de Oriente.
    Guiado por la incredulidad de mi buen amigo en  la eficacia del SP1 de Windows Vista, me he puesto a realizar unas cuantas comprobaciones sobre las bondades del mismo. Hace ya una semana que lo instale y todavía no había surgido en mi la necesidad de revisarlo. Aviso de antemano al sufrido lector, que el método científico que he utilizado en mis comprobaciones, es menos riguroso que las declaraciones amorosas de “Belen Esteban, o las previsiones económicas de “Perico Solbes”, pero estimo que es lo más conveniente pues así las igualo con el rosario de simplezas que día a día se desparraman por la Blogosfera, acerca de la ineficiencia de Windows Vista. Espero  que en este caso también se cumpla esa regla no escrita, pero que sostiene el ecosistema  blogosférico y que establece que todo aquello que se comente carente de rigurosidad, será amplificado por la comunidad. Mi post será, linkado por los comentarios de otros blogers y con la ayuda de los RSS  llegara hasta los confines más recónditos del planeta. Para los temas técnicos, la blogosfera es la proyección virtual del patio donde las vecinas cotorrean incansablemente mientras tienden la colada. Nos encontramos amigos míos, entre calzones y bragas o para que me entiendan y se sientan más cómodos los “Tecnicoles”, entre slips y tangas. Yo, como cualquier vecina que se precie, he hecho mi gazpacho con lo que tenía por casa. A saber:


    Equipo 1: HP NX9420, 2Gb de RAM, Disco SATA,  Vista Ultimate x64
    Equipo 1: HP NX8430, 1Gb de RAM, Disco SATA,  Vista Ultimate x86 con SP1 RC1
    La prueba del 10 consiste en copiar un fichero grande de 2,6 Gb. Desde un disco USB en ambos equipos

    En el Equipo 1, Vista se pone a pensar y tras unos segundos en los que me muestra el Donete de la muerte, establece que tardara 5 minutos y5 segundos. Tras pocos segundos baja a 2 minutos y 50 segundos. que a 14,1 MB/s es lo que tarda.

    Copia Vista 

    Conclusión y deducción 1: Vista piensa y se equivoca, luego Vista es humano
    Conclusión y deducción 2: Vista acelera, luego si acelera y es humano, quizás este emparentado con el mismísimo “Fernando Alonso”

     

    Equipo 2 Vista SP1 empieza a copiar inmediatamente sin mostrarme el Donut de la muerte y establece que tardara  1 minuto y 45 segundos y tarda 1 minuto y 45 segundos a 25,3 MB/s

    Copia SP1 RC1

    Conclusión y deducción 3: Vista SP1 no piensa y no se equivoca, luego Vista SP1 es un “Tecnicoless” y con el tiempo se convertirá en el SO favorito de la Blogosfera.
    Conclusión y deducción 4: Los donetes no desaparecen así por así. ¿Quién coño se lo comió?

    Deducción final de todas las pruebas: Pensar es malo, lleva tiempo e induce a error.

    Recomendación final: si no quieres que tu equipo piense instala Vista SP1 RC1 de http://technet.microsoft.com/en-us/windowsvista/bb738089.aspx

     

    Inexplicablemente, la motivación para escribir me ha vuelto de repente, quizás es que escribir sobre estas gilipolleces  resulte tan sencillo que la motivación resulte  innecesaria, o que en estas fechas tan frías y sensibles,  el sexo ocupa  un segundo lugar. Vaya usted a saber….

    Feliz Navidad a todos.

    PD.  Dedicado a mi amigo Javipas y  los incrédulos y desconfiados que pueblan la blogosfera.

    PadreParada

  • Motivación

    Empecé a escribir un blog por que me dio la gana. Tenía anécdotas que contar, ratos para pensar y tiempo para plasmar lo anterior en pequeños fragmentos de texto con aspiraciones literarias. Fue una necesidad que surgió de manera natural, como nace la necesidad sexual cuando se te agrava la voz y te brotan pelos entre las piernas. Pero al contrario que esta, que es inalterable, continua y recurrente, la necesidad de escribir se ha mostrado sensible y esquiva, propensa al gatillazo. A la mínima se me quitan las ganas, y mis mejores experiencias vitales pasan de largo sin que sienta la más mínima necesidad de meterles mano ni de inmortalizarlas en un texto.

    El incansable Chema me comento en cierta ocasión que el adquirió la rutina de postear cada mañana desde el trono que iguala las costumbres de nobles y plebeyos pues cuando consigue evacuar la materia sobrante de su cuerpo es cuando su inspiración alcanza las cuotas más elevadas. David, que tiene por costumbre modelizar empíricamente todos los experimentos, cree que esto es consecuencia de la tercera ley de Newton o una derivada del principio de Arquímedes pues por el efecto de la presión estomacal en sentido descendiente y con dirección anal, se produce una fuerza interior en sentido ascendente  en dirección cerebral que provoca en la mente de nuestro amigo un borbotón de ideas y comentarios. Desconozco el origen del misterio, pero para mí que tanta y tan prolífica labor creativa tiene que ver con el estado de drogadicción inconsciente que nuestro protagonista alcanza al respirar sus propios gases. Creerme, mi fatal destino ha hecho que comparta en alguna ocasión habitación de hotel con el personaje, y se de lo que hablo. Desconozco el mecanismo por el cual nuestro amigo alcanza la motivación necesaria para sus creaciones ya que todo lo anterior son solo suposiciones teóricas, lo que si resulta encomiable a tenor del método utilizado es su sorprendente capacidad multitarea.

    ¿Pero cuáles son los factores  que afectan positiva o negativamente a mi producción literaria? ¿Cuál es el resorte que hace que aporree el teclado plasmando en un texto las ideas que me vienen a la cabeza? ¿Por qué de vez en cuando me dedico a escribir y no a otros menesteres?¿Por qué en otras ocasiones no siento necesidad de inmortalizar en un texto los acontecimientos ordinarios o extraordinarios que ocurren a mí alrededor, y me limito a fantasear mentalmente con ellos?

    Hay quien escribe por vocación, porque su subconsciente produce la necesidad creativa suficiente para que dediquen sus energías a la tarea literaria. Hay quien escribe por obligación, como cuando la necesidad de ganarse la vida es la que guía y da fuerza a sus acciones. Si los primeros escriben por instinto, los segundos lo hacen como consecuencia de un proceso razonado. La calidad del resultado no depende normalmente del motivo por el que se escribe, si no del talento que se tenga para hacerlo, aunque este se muestre normalmente con mayor intensidad cuando se une a la fuerza primitiva del instinto. Esto se evidencia en los autores que son capaces de motivarse de manera instintiva y razonada. A estos se les reconoce fácilmente pues tras una gran obra, originada por la necesidad creativa del subconsciente se dedican una vez aposentados en la cumbre de la fama a ordeñar las ubres de la gloria con obras menores, y así recaudar un buen pellizco para su cuenta corriente.

    Aparentemente hay incluso quien escribe sin motivo. La Blogosfera es un espacio muy propenso a encontrar perfiles aparentemente desmotivados para la literatura y que nos inundan con pasajes de  “Mi querido diario” que nadie lee y que a nadie importan con la excusa de que es sencillo, barato y entretiene mucho. Pero no nos engañemos,  pues también el más irrelevante e infecundo de los blogs de este entorno literario virtual, esconde una motivación en las necesidades ocultas de su autor e independientemente de si son instintivas o razonadas, primitivas o civilizadas, ahí estan. A priori puede que no se reconozcan y que se oculten tras alguna hipócrita mascara, pero basta un superficial analisis de su contenido para sacar a la superficie el secreto escondido. La humana necesidad de relacionarnos con los demás a través del post y subsiguientes comentarios, la necesidad de cumplir profesionalmente en una empresa que promueve el uso de los Blogs, la de ser influyentes en nuestra comunidad de pirados o simplemente por la absurda necesidad que se ha creado el individuo occidental de seguir el curso impredecible de la moda, pueden ser algunos de ellos.

    Yo no sé cuál es mi motivo, y mientras trato de encontrarlo escondido en todas y cada una de las razones anteriormente expuestas mi pensamiento, inquieto y arbitrario trata de buscar respuesta en la motivación de otros para leerlo. ¿Tu porque lees estos textos? ¿Qué razón te lleva a dedicar tu tiempo a esto?

    Me inquieta no saber cuál es el motivo por el que de vez en cuando escribo, y aunque debido a mi poco compromiso es  una preocupación esporádica quizás deba de dedicar un tiempo y un dinero a la siempre saludable tarea de descargar mis pensamientos e inquietudes en el diván de un psicoanalista para conocerme mejor a mí mismo y encontrar alguna explicación Freudiana a mis ocasionales aficiones literarias. Al fin y al cabo, hoy, como tantas otras veces, la motivación me podría haber conducido hacia la primitiva, agotadora e inefectiva tarea de cubrir mis necesidades sexuales, pero en esta ocasión no he sucumbido, la razón ha superado al instinto y he pensado:

    ¡QUE COÑO!.., voy a escribir un rato.   

    El PadreParada 

     

  • Tecnología: ¿Evolución o Decadencia?

    Árticulo de opinión publicado en PC World abril de 2007

    Hace ya casi un siglo, desde que Oswald Spengler escribiera “La decadencia de Occidente” que muchos se han aventurado a especular con no poco arrojo y atrevido entusiasmo, sobre la decadencia de nuestra cultura. Cien años después la polémica continúa y no es aventurado el suponer que dentro de otros tantos la cuestión seguirá aportando controversia. La cultura no es algo estático e inerte, es, casi por definición, dinámica y cambiante y lo que unos perciben como avance o evolución, para otros es retroceso o decadencia. La nuestra sigue empeñada, con cierto afán monopolista, en expandir su influencia por todo el orbe y desde el punto de vista geográfico abarca ya medio planeta.

    Pero occidente no solo cambia la linde de sus fronteras, también cambia en sus hábitos, costumbres, creencias y en general en todo lo que tiene que ver con los comportamientos y hábitos de los individuos que lo conforman. Desde que los humanistas del siglo XVI, con la inestimable ayuda de la imprenta y el impulso artístico del Renacimiento, dieron por finalizada la Edad Media  tras las cruentas luchas de la Reforma, occidente ganó para sus individuos la libertad de conciencia. Rotas las barreras, sometida la uniformidad del pensamiento, el hombre se vio libre para investigar su entorno, para indagar sobre el origen de su existencia y para moldear su destino.

    A partir de entonces nuestra cultura ha ido otorgando, poco a poco, una importancia cada vez mayor a las prácticas técnicas en detrimento de las artísticas, filosóficas, religiosas y literarias. Charles Percy Snow, en su ensayo “Las dos culturas” (1964), analiza cómo, a pesar de sus raíces comunes, desde Newton hasta el siglo XX, se produce una separación entre el mundo de los intelectuales (artistas, literatos y filósofos) y el de los científicos. Mientras unos se vuelcan en el mundo subjetivo e irreal de la imaginación y las emociones, los otros lo hacen con el objetivo de la lógica y el método racional. Hoy en día se percibe un claro acercamiento entre ambos mundos, ya sea porque las vanguardias artísticas hacen uso de la tecnología tanto para crear como para difundir su obra, o porque algunas áreas de la ciencia no encuentran respuesta en el método racional. La razón ya no sirve para explicar el mundo caótico de las partículas subatómicas, la biología molecular y la ingeniería genética necesitan de la moral al igual que la inteligencia artificial de la filosofía.

    La percepción entre ambos mundos también ha cambiado.  El séptimo arte ha evolucionado desde posturas contrarias a lo tecnológico en películas como “2001 Una odisea en el espacio” (Stanley Kubrick, 1968) o “Terminator” (James Cameron, 1984), donde la máquina es claramente el problema, a otras como las mostradas en “Inteligencia Artificial”(Steven Spielberg, 2001)donde la maquina deja de ser el problema para convertirse en la solución.

    Desde el punto de vista religioso Occidente está, en general, inmerso en un proceso laicista y de abandono de la fe en el que la tecnología también tiene su influencia, pues a día de hoy cubre  ciertas necesidades humanas que antes eran competencia exclusiva de Dios. Por un lado nos nutre, nos provee de comodidades en el presente y por otro nos da confianza en el futuro. Hoy en día Occidente cree más en la Tecnología que en Dios. Al fin y al cabo casi ninguno de nosotros hemos visto obrar milagros achacables a Dios, ¿pero y a la tecnología?, ¿cuántos imposibles, cuantos prodigios, cuantos milagros no le hemos visto alcanzar? No es por casualidad que ya no rezamos nuestras plegarias al acostarnos al final de la jornada para pedir fuerzas en la siguiente. Ahora, para asegurarnos el mañana, antes de acostarnos cargamos el móvil, la agenda electrónica, el portátil, y toda la parafernalia de dispositivos que hacen nuestra vida más llevadera y que mañana, al igual que hoy, nos permitirán organizarnos, comunicarnos entretenernos, etc... Hasta ahora, Dios guiaba al hombre mediante sus evangelios, ahora es el GPS , cuyas órdenes son más fáciles de interpretar, tiene más funcionalidades y es infinitamente más preciso. ¿Y en cuanto al futuro? ¿Le pido a Dios que me de salud, o me doy de alta en un buen seguro médico que cubra las gastos de un tratamiento a base de células madre?  Dos mil años son muchos, cansado de esperar a Dios, como los israelitas  (Éxodo 32), el hombre occidental ha construido un becerro tecnológico y se ha puesto a adorarle.

    Pero al hombre no le basta con prescindir de Dios. ¿Porque simplemente prescindir de El cuándo podemos imitarle, cuando mediante el uso de la tecnología podemos jugar a ser Dios? Juegos de Rol como “World of Warcraft” (Blizzard Entertainment, 2004) o “Second Life” (RealNetworks, 2002) nos permiten crear personajes, dándoles vida y forma en universos cada vez más reales. Algunos pasan ya más tiempo disfrutando de la vida de sus personajes que de la suya propia y no parece estar lejos el día en que se cumpla la profecía de la película“Matrix” (Wachovski, 2000) en la que lo virtual se convierta en lo real. Pero para ello, y para alcanzar el poder creador de Dios, tenemos que igualarnos a nosotros mismos dando el paso tecnológico hacia la Inteligencia Artificial. Hoy en día las maquinas ya nos ganan jugando al ajedrez (Deeper Blue, 1997) y podemos chatear con algunos robots que responden a nuestra preguntas con su conocimiento enciclopédico (encarta@converseagent.com), pero de momento ninguna máquina ha sido capaz de pasar el “Turing Test” (Alan Turing, 1950), consistente básicamente en poder mantener una conversación sin que se note su naturaleza artificial. No es trivial el matiz, pasar de maquinas que solo nos den datos a máquinas que puedan interactuar y razonar con nosotros es un gran salto. Algunos intentos como “Cyc” (Doug Lenat, 1984), realizados por fuerza bruta a base de codificar cientos de miles de reglas de sentido común, se han quedado cerca. Hoy en día quizás resultarían exitosos si se utilizara la ingente cantidad de información, que hay almacenada en los grandes buscadores de internet. Si, estas grandes Bases de Datos, almacenan no solo nuestras inquietudes, intereses y preferencias, sino que también almacenan las preguntas y respuestas que en formato de búsqueda hacen miles de millones de usuarios cada día. La máquina responde a las preguntas con multitud de posibilidades y aprende cual es la correcta cuando nosotros validamos esta con un doble click en el link más conveniente. El buscador nos ayuda a encontrar, nosotros le enseñamos. Ése es el trato, el acuerdo entre el hombre y la máquina. Un contrato que firmamos por las necesidades del presente y que quizás hipoteque nuestro futuro.

    Occidente, apoyada en la tecnología, es de momento la cultura que lidera el mundo y salvo que se empeñe en tropezar consigo misma, parece que tiene asegurada su primacía y preeminencia por mucho tiempo. La ciencia y la tecnología, lideradas por los cuatro grandes campos de mayor progresión hoy en día, las redes, los ordenadores, la nanotecnología y la biotecnología, nos darán muchas sorpresas en años venideros. Tantas y tan variadas, tan seductoras y atrayentes que necesito experimentarlas, a pesar de todas las dudas e inquietudes que suscitan en alguien como yo, perteneciente a ese mundo antiguo de los que creen en Dios.

     

    PD. Si, se me fue la olla. Espero que no sea nada grave y que todo quede en un simple desliz achacable a la falta de costumbre. Un año sin escribir es mucho tiempo y resulta complicado volver a ser uno mismo.

    El PadreParada

     

     

  • Asiento 12B

    El filosofo Español Séneca, que tuvo la fortuna de no sufrir la humillación de un viaje organizado, ya nos previno hace dos mil años contra lo absurdo que supone en muchas ocasiones emprender viaje.
    “Dícese que Sócrates respondió al que se quejaba de no haber mejorado en sus viajes: ´No es extraño, puesto que ibas contigo mismo. ¿De qué sirve cruzar los mares y pasar de una ciudad a otra? Si quieres librarte de las pasiones que te atormentan, cambia de vida y no de lugar”
    Mi amigo Aurelio, que es un filósofo urbano especializado en emitir sentencias incontestables a las motos que nos venden los de RRHH, opina que si en el azaroso juego de la facturación y el embarque, te toca una tía buena en el asiento de al lado, es como si te dieran gratuitamente el “Upgrade a Bussines”.
    Yo, que por motivos laborales viajo en turista, eso que en los tiempos de Séneca sería lo equivalente a ir en galeras, tengo la teoría, fruto de una vasta experiencia, que las tías buenas no viajan en turista. Tanta y tan continua mala suerte es imposible.
    En nuestro último viaje, tanto Aurelio como yo pensamos que el padecimiento claustrofóbico de las 8 horas de vuelo entre Madrid y NY encajonados en el agobiante asiento central de un
    777, era lo peor que nos podía pasar. Evidentemente no imaginábamos el calvario que nos esperaba en las 6 horas de vuelo entre NY y Seattle en un minúsculo 737, sólo apto a mi juicio para un corto puente aéreo.
    Aurelio jamás olvidará el
    asiento 12B. Nos volvió a tocar asientos en el medio, cada uno en un lado del avión, esta vez no reclinables, justo delante del pasillo de emergencia. Ni que decir tiene que a la sub-humana de la facturación le habíamos  insistido en que por favor nos diera pasillo. “O es tonta o tiene la  humana necesidad de dar por las cachas”, pensamos síncronamente en voz alta mientras nos acomodabamos en el asiento y empezábamos a otear el horizonte con la esperanza de encontrar alguna presa que por primera vez en nuestras vidas nos consiguiera el ansiado “Upgrade a Bussines”. Un casposo chavalote “Made in USA”, de los de pantalones de cagado, de esos cuyo yo filosófico carece de sentido sin el MP3 y la gorra calada hasta el entrecejo, se sentó en el asiento de la ventanilla en la fila de Aurelio. Entró una buenorra en la cabina, nos miramos desafiantes como para disputarnos la posesión de la presa, pero como queriendo confirmar mi teoría, no pasó de la liviana cortina que separa clasistamente a pudientes y miserables, y posó sus sugerentes nalgas en un asiento de primera. En esto entró ella, lo primero que pensé fruto de las fechas navideñas y antes de preocuparme de mi integridad física, fue, “¡Menuda fiera!, esta es de las que en la quinta campanada se ha jalado la docena entera de uvas”. Aurelio me confesó que pensó algo parecido “¡Qué campeona!..Esta es de las que equipara la talla de la ropa con la calificación de las pelis porno…. Super XXXXL”
    Cuando tomamos conciencia del peligro ya era demasiado tarde. Avanzó por la cabina friccionando su humanidad contra los asientos de ambos lados, se paró en la fila 10, miró a su derecha y dijo “Hi”.  Yo emití un suspiro liberador, el chavalote ensimismado en su mundo musical  alzó la vista. Con el shock se le cayeron la gorra y los auriculares y tuvo la oportunidad por primera vez en mucho tiempo, de tomar conciencia de sí mismo como sujeto independiente. Hay experiencias que le hacen a uno madurar.
    Aurelio entró en pánico, fue solo un instante, pero yo juraría haber visto sus ojos orbitar alocadamente con el brillo de un demente. Yo hubiera saltado por encima de los asientos emprendiendo una alocada huida hacia el cuarto de baño. Aurelio aguantó el envite, fiel a la escuela estoica de nuestro filósofo cordobés, se hizo el bicho-bola, abstrajo de su cuerpo mente y espíritu y se concentró místicamente en la supervivencia. Mas tarde me confesaría lo que experimentó y pensó cuando se sentó a su lado y desparramó su carne por encima del reposabrazos aprisionándolo. Lamentablemente no es reproducible en un blog público. Aunque sus pensamientos fueron ciertamente pecaminosos, le he dicho que tenga la conciencia tranquila, que no es necesario que lo declare en el confesionario pues es de esos pecados cuyo origen esta en la peor de las penitencias.
    Me hubiera gustado ayudarle, pero he de reconocer que me quedé en blanco, una cosa es imaginar que uno es un joven caballero Jedi capaz de liberar a las galaxia de las tropas imperiales y otra es el toparse frente a frente con el mismísimo Jabba el Hutt. Lo único que pude hacer fue inmortalizar la escena para que mi amigo pueda contar su historia. Ahí tenéis la
    foto. "God Bless America…… "

    PD. Dedicado a Aurelio y a Catherin H. con quienes comparti la única comida decente de toda la semana.

  • De Baja y de Bajon

    Dicen que las desgracias nunca vienen solas, así que cuando se le tuerce a uno el destino lo mejor que puede hacer es mosquearse y estar prevenido para asimilar de la mejor manera posible los desastres venideros. Pero aún cuando la teoría es sencilla, uno, que es de naturaleza optimista, no es capaz de imaginar la intensa terquedad con que la fatalidad puede acecharle. Sí, en este año de cataclismos y catástrofes naturales, de tsunamis y huracanes, yo me he llevado mi parte. No recuerdo con exactitud lo que pasó, pero de una u otra manera, esta es mi historia….

    En un intento por seguir el ritmo de mis amigos Vikingos dejé mi tobillo izquierdo tronchado contra la arena de la playa. A consecuencia del golpe y de un intenso y prolongado desuso, mi cerebro empezó a mostrar su grafica más plana. Para colmo de males, la habitual motivación que tengo para con este trabajo sucumbió en la pantanosa ciénaga que me proporcionaron los últimos “Managers” de mi vida laboral. Limitado en movimientos, parco en pensamientos y desprovisto de objetivo laboral, languidecí placidamente, cobijado bajo mi propia sombra y las comodidades de la sociedad del bienestar. Sí, hoy en día, a poco buena que sea la excusa, es muy fácil conseguir un hueco en la tumbona ociosa y mezquina del liberado sindical. Pides la baja, te tumbas al margen, y a descansar. Cuando el exceso de actividad te devora, esta actitud durante un corto periodo de tiempo puede resultar beneficiosa. Pero echarse a un lado, apartarse de la propia experiencia vital y convertirse en espectador de la propia existencia es tremendamente aburrido. Dos y dos son cuatro, si no haces nada no hay nada que observar. La tumbona no es la del hotel 5 estrellas desde donde Curro entretenía su lujuriosa mirada con las mulatas de tersos muslos de Punta Cana. Al cabo del tiempo generas ciertas patologías mentales. Yo me volví esquivo, insulso e irascible, una especie de “Gollum” atrapado en la caverna con el anillo. Chema, en un ataque de sinceridad me lo tradujo hábilmente al castellano vulgar de su Móstoles natal “Tío…., estas hecho un Gilipollas”.

    Costó recuperar la movilidad. Cuando liberaron el tobillo tras siete semanas de escayola, presentaba un aspecto nauseabundo. Hinchado, amoratado, encasquillado e inseguro, carecía de utilidad práctica. Sonia, la fisioterapeuta encargada de adecentar el desaguisado se rompió las manos amasándolo para darle forma. Largos paseos por la playa, el barrio y unos cuantos largos en la piscina municipal ayudaron a conseguir algo de movilidad. Todavía no es el tobillo sugerente y sensual de antaño, pero al menos no es la morcilla burgalesa de hace unos meses. A pesar de las recomendaciones médicas que me sugerían algunas semanas mas de reposo, superada la prueba del calzoncillo (que consiste en colocarse dicha prenda manteniéndose a la pata coja sobre la pierna afectada y sin tener que sentarse), consideré que ya era hora de volver al trabajo con la esperanza de recuperar la motivación.

    En la mejor empresa del mundo sobra la motivación para el trabajo. Por eso, algunos “Managers” dedican todos sus esfuerzos a dilapidarla.  Yo, que sin la menor preparación dirigí durante un tiempo una PYME, siempre tuve a gala haber sido el peor manager del mundo. Pero mi registro, que a priori era sólido e inalcanzable, se quedó en nada.  Como Amstrong con los 5 tours de Indurain. Su técnica es tan sencilla como efectiva. Utilizan las herramientas de incentivos para aniquilar los motivos que otros tienen para disfrutar con el trabajo. Siempre en beneficio propio, unos para perdurar en un puesto para el que no están capacitados, los otros para progresar en la resbaladiza pirámide. Deshacerse de los primeros es complicado, especialistas en el arte de la supervivencia, dan mas el coñazo que el conejito de Duracel. Los segundos, víctimas de su propia codicia, no dan tanta lata, con algo de ayuda se quitan de en medio cuando consiguen un puesto de figurante internacional.

    Que a mi edad me sugieran un año tranquilo para aprender, me pareció raro, que a mitad de año me regañaran por trabajar demasiado, una tomadura de pelo en formato del reto chulesco y barriobajero ¿A que no hay huevos? Y los hubo…., para emprender una huelga a la Japonesa que no gustó demasiado. Pero la chulería de cumplir con mi trabajo sin atender a espurios intereses tribales la pague cara y desde entonces me acompaña una extraña sensación de ser observado, de estar perseguido, como si mi trabajo consistiera en pasear en tanga por Chueca. Algunos dirán que no debería contar todo esto, pues para ello se puede utilizar el conducto interno reglamentario. Yo, que ya lo he probado, se que no conduce a sitio alguno, además este Blog sin importancia ya no lo lee nadie, a mi me alivia mucho y es bastante mas barato que el psicólogo. Puede considerarse una inocentada de este 28 de Diciembre.

    Pero mientras esto ocurre en una pequeña aldea de Visigodos en el suroeste de Europa, desde Redmond nos envían periódicamente como para sacarnos del ensimismamiento de nuestras absurdas disputas, los últimos avances en cuestión de software. Paseando entre las mejoras funcionales de R2 y probando los cambios del Windows Vista he recuperado la motivación que me quitaron. Una vuelta a mis orígenes, pues desde pequeño tuve facilidad para disfrutar con el manual de instrucciones de un nuevo cacharro. Algunos, como el de mi vieja calculadora HP 28S, tienen para mí grado literario. A falta de 3 días para terminar este disparatado año, me siento en deuda con los amigos que me soportaron y con los que han desarrollado el R2 y el Vista. Muertos los fantasmas y diluido el cabreo, vuelvo a trabajar y a escribir.  Ambas actividades las hago por que me divierten y he descubierto que no las puedo realizar indignado ni mosqueado. Esta claro que cuando a uno lo empalan, no le salen las palabras. Mantendré prudencialmente por un tiempo el cartel del horario laboral que copié de la caseta de un feriante: “Abrimos cuando venimos, cerramos cuando nos vamos y si vienes y no estamos es que no coincidimos”.
     
    Mientras tanto, mi hermana Ana, como no podía ser menos, se fue a terminar su glamoroso verano a París. En una calurosa tarde de agosto, mientras paseaba por sus calles recibió la inspiración divina y en vez de echar la primitiva del Euromillón, se ofreció como voluntaria en Médicos sin Fronteras. Regresó a España con la sana intención de seguir viviendo a lo grande sin dar ni chapa. A mi me hubiera venido de perillas como compañera de retiro en la indigna tumbona sindicalista, pero a los pocos días de su vuelta le llamaron para un puesto en Guatemala. Aceptó. A los 3 días de su aterrizaje, sin tener deshecha del todo la maleta, llegó el huracán “Stan” y arrasó con todo. Debido al exceso de trabajo que tuvo que asumir, ahora ostenta el dudoso honor de ser el primer caso en la historia con “Estrés Laboral” en Centroamérica. Como terapia ha llamado a uno de los Vikingos y se ha cogido unos días para ir en busca de las tendidas olas del pacifico centroamericano. Porque he recuperado el Norte, que si no, me voy con ellos….

    Feliz Navidad y Feliz Año.

    El PadreParada