• El avance tecnológico

    Sobreviví de milagro… Seducido por el exotismo del proyecto, no lo dudé un instante y apelando a un lejano pasado como regatista, accedí a enrolarme como proel en la tripulación de un Hobie-Cat modelo FOX para realizar una regata que, a modo de RAID, recorrería el largo y ancho de la ría de Vigo. Tres días, pensé,  para hacer un poquito de deporte deslizándome arrastrado por el viento a lomos de una estilosa y moderna embarcación. Pero no fue así.

    La embarcación, que tiene sus truquitos para trimarla, se arbola con un inmenso palo de nueve metros y medio, que mantiene una superficie vélica total, contando la vela mayor el foque y el spi, de 48 m2. Esto, unido a sus 190 Kg de peso y sus 6,10 m de eslora por 2,10 de manga, confieren al “bicho” una viveza y una potencia que no podíamos imaginar. Despistados, como mi padre ante su nuevo ordenador o mi abuela frente al matrimonio homosexual, así nos sentimos el patrón y yo a bordo del FOX. Nunca tuvimos la sensación de control necesaria para disputar a los favoritos las diferentes mangas de la regata y aunque hicimos alguna buena salida y en una manga quedamos terceros, el barco nos supero con la fiereza de sus arrancadas y su indómito navegar. Volcamos 3 veces en 4 mangas y en el tedioso arte del adrizado (es decir, volver a poner el barco derecho) ya somos unos hachas.

     Es ley de vida, nos hacemos viejos y en cuanto te despistas lo mas mínimo la tecnología te supera, pues la fantástica “Ley de Moore” parece aplicarse en mas campos que el de la integración de transistores dentro de un chip. ¿Nos sobrepasarán nuestros propios inventos en un futuro no muy lejano? ¿Se cumplirá la profecía de Terminator? Después de esta experiencia, a mí me parece que sí. Tendemos a creernos capaces de enrolarnos sin más en la tripulación de un Copa América, dar una vuelta rápida al estilo de Rossi, o a administrar el último sistema operativo que cae (vía e-mule) en nuestras manos, pero no somos conscientes de las implicaciones que todo esto tiene. La tecnología nos obliga a no dormirnos y a estar al quite pues nunca se sabe por donde nos dará la cornada certera. Ahora tengo la plena conciencia de saber que con la moto de Rossi o con el coche de Fernando Alonso, no podría siquiera tomar la primera curva. ¡Y no os tiréis faroles! Vosotros, tampoco.

    No nos quedamos a la última etapa, pues partimos raudos y veloces hacia Ámsterdam para el TechEd 2005, donde también vivimos aventuras increíbles. De lo que allí nos aconteció ya tendréis noticias a la vuelta del verano.

    Aunque la experiencia ha sido fatídica en su resultado, en los momentos previos a la salida, en ese último minuto cuando las embarcaciones cruzan sus rumbos tratando de buscar la mejor posición y el mejor viento para la salida, he sentido una vieja sensación de tensión y de estrés que muchos denostan pero que a otros nos da la vida. Nos ponemos pues al tajo para tratar de hacerlo mejor la próxima vez. Que fastidio, tendremos que pasar el verano practicando. Por cierto, ya estoy en ello así que no esperéis muchas mas publicaciones en este blog hasta mediados de Agosto, fecha en la que si logro despertar mi cerebro del letargo estival volveré a las andadas, siempre y cuando el ajetreo laboral diario me lo permita. Si a alguno os va la marcha en esto de la vela, estad atentos a la página de Technet, pues este año, nuestro flamante catamarán seguirá en ocasiones a la gira Technet y algunos afortunados tendrán la oportunidad de probarlo.

    Hasta la vista.

    El PadreParada

    P.D. Este se lo dedico a mi familia, con la que me reencontraré para pasar el verano y a la que abandoné cuando me metí a cura.

  • ¡Mi Vista va Follao! ¿Qué le pasa a mi Vista?

    Será que la llegada de estas fechas me ha hecho enternecer,  que la iluminación de las calles o el sonido de los villancicos han tocado mi fibra sensible. Quizás el colesterol acumulado en mis venas por las frecuentes tripoteras de las continuas celebraciones haya hecho mella en mi débil corazón. El caso es que tras leer un artículo de mí amigo Javier Pastor sobre la lentitud en la copia  y borrado de ficheros de Windows Vista en Inquirer, algo me ha hecho lanzarme en pos del Word para escribir estas líneas con la prontitud y ganas con que los niños escriben la carta a sus Majestades de Oriente.
    Guiado por la incredulidad de mi buen amigo en  la eficacia del SP1 de Windows Vista, me he puesto a realizar unas cuantas comprobaciones sobre las bondades del mismo. Hace ya una semana que lo instale y todavía no había surgido en mi la necesidad de revisarlo. Aviso de antemano al sufrido lector, que el método científico que he utilizado en mis comprobaciones, es menos riguroso que las declaraciones amorosas de “Belen Esteban, o las previsiones económicas de “Perico Solbes”, pero estimo que es lo más conveniente pues así las igualo con el rosario de simplezas que día a día se desparraman por la Blogosfera, acerca de la ineficiencia de Windows Vista. Espero  que en este caso también se cumpla esa regla no escrita, pero que sostiene el ecosistema  blogosférico y que establece que todo aquello que se comente carente de rigurosidad, será amplificado por la comunidad. Mi post será, linkado por los comentarios de otros blogers y con la ayuda de los RSS  llegara hasta los confines más recónditos del planeta. Para los temas técnicos, la blogosfera es la proyección virtual del patio donde las vecinas cotorrean incansablemente mientras tienden la colada. Nos encontramos amigos míos, entre calzones y bragas o para que me entiendan y se sientan más cómodos los “Tecnicoles”, entre slips y tangas. Yo, como cualquier vecina que se precie, he hecho mi gazpacho con lo que tenía por casa. A saber:


    Equipo 1: HP NX9420, 2Gb de RAM, Disco SATA,  Vista Ultimate x64
    Equipo 1: HP NX8430, 1Gb de RAM, Disco SATA,  Vista Ultimate x86 con SP1 RC1
    La prueba del 10 consiste en copiar un fichero grande de 2,6 Gb. Desde un disco USB en ambos equipos

    En el Equipo 1, Vista se pone a pensar y tras unos segundos en los que me muestra el Donete de la muerte, establece que tardara 5 minutos y5 segundos. Tras pocos segundos baja a 2 minutos y 50 segundos. que a 14,1 MB/s es lo que tarda.

    Copia Vista 

    Conclusión y deducción 1: Vista piensa y se equivoca, luego Vista es humano
    Conclusión y deducción 2: Vista acelera, luego si acelera y es humano, quizás este emparentado con el mismísimo “Fernando Alonso”

     

    Equipo 2 Vista SP1 empieza a copiar inmediatamente sin mostrarme el Donut de la muerte y establece que tardara  1 minuto y 45 segundos y tarda 1 minuto y 45 segundos a 25,3 MB/s

    Copia SP1 RC1

    Conclusión y deducción 3: Vista SP1 no piensa y no se equivoca, luego Vista SP1 es un “Tecnicoless” y con el tiempo se convertirá en el SO favorito de la Blogosfera.
    Conclusión y deducción 4: Los donetes no desaparecen así por así. ¿Quién coño se lo comió?

    Deducción final de todas las pruebas: Pensar es malo, lleva tiempo e induce a error.

    Recomendación final: si no quieres que tu equipo piense instala Vista SP1 RC1 de http://technet.microsoft.com/en-us/windowsvista/bb738089.aspx

     

    Inexplicablemente, la motivación para escribir me ha vuelto de repente, quizás es que escribir sobre estas gilipolleces  resulte tan sencillo que la motivación resulte  innecesaria, o que en estas fechas tan frías y sensibles,  el sexo ocupa  un segundo lugar. Vaya usted a saber….

    Feliz Navidad a todos.

    PD.  Dedicado a mi amigo Javipas y  los incrédulos y desconfiados que pueblan la blogosfera.

    PadreParada

  • Cuentame

    De entre la infinidad de sorpresas que este trabajo me ha deparado durante el último año, una de las más intensas ha sido la que he vivido durante esta pasada semana.

    El equipo de Technet España, liderado por Olvido Nicolás y acompañado por el infatigable Chema Alonso, ha tenido la inmensa fortuna de visitar en Bucarest (Rumania) la sede central del emergente antivirus BitDefender. Invitados amablemente  por éstos, tras haber colaborado hace un par de meses en la presentación de su Add-On para ISA Server, no nos lo pensamos dos veces, nos liamos la manta a la cabeza y nos presentamos en Bucarest.

    La actual Rumania ha tenido la increíble capacidad para tele transportarme en el tiempo a aquellos maravillosos años en que un servidor iba andando al colegio con la cartera marrón de polipiel, los frescos pantalones cortos y los insuperables zapatos “Gorila”. Si, Rumania es ahora para mí la España de “Cuéntame como pasó”, el Renault 12 y la Mirinda. Las pocas aunque crecientes infraestructuras, el desprecio al cinturón de seguridad, la permisividad para con los aficionados al vicio del tabaco y la ausencia de conciencia para con el incumplimiento de las leyes me han retrotraído a mi feliz infancia.

    Si, también existen grandes diferencias entre lo que nosotros fuimos y lo que ellos son. Para mí la más notable es la prisa, casi diría urgencia, para escapar de los fantasmas de su catastrófico pasado y adentrarse en un incierto aunque prometedor futuro. Resulta particularmente chocante para el neófito turista, el organizado caos del tráfico rodante. Subirse en uno de los miles de taxis que pueblan sus calles es un ejercicio de lo más apasionante para los amantes del riesgo. La incertidumbre final en la fugaz experiencia, el derroche de adrenalina que nos provoca, y la falta de seguridad que hay yendo a 100 por hora en un pseudo Renault 12 amarillo botando por las adoquinadas calles de Bucarest sin el cinturón de seguridad y utilizando el carril del tranvía como comodín para todo tipo de adelantamientos suicidas, merece que bauticemos a esta curiosa actividad como “Taxing”. En cuanto a la juventud, parece tener la madurez necesaria para no querer desperdiciar su valioso tiempo con las tontadas políticas de Toni Alcántara y su tropa de artistas. Tampoco sufren las zozobras mentales de Inesita Alcántara al abordar los problemas de conciencia que las necesidades sexuales le provocan. Para la juventud rumana todo vale, y en las discotecas de moda, mientras los Tony’s de turno juegan curiosos con sus teléfonos móviles de última hornada, las hijas de la generación de Nadia Comaneci mueven sus ágiles cuerpos al son de impredecibles ritmos. Las madres fueron olímpicas, las hijas ni os cuento.

    BitDefender es una empresa que me sorprendió desde el primer momento en que atravesé el umbral de su puerta. Si Rumania es anárquica en costumbres y leyes, BitDefender es el paraíso para los trabajadores de mentes libres y costumbres relajadas. A las 10 de la mañana la oficina esta vacía, y entre las 10:30 y las 11:00, un juvenil enjambre de imberbes universitarios comienzan desordenadamente a poblar el abierto y desenfadado entorno de trabajo. El noventa y mucho por ciento de su plantilla no supera los 25 años, pero ya atesoran un profundo conocimiento técnico y una vasta experiencia. Lo que en los departamentos de RRHH de otras empresas del sector tienen que promover artificialmente con objeto de no quedarse obsoletas al perder la frescura necesaria para mantenerse en la ola tecnológica, aquí se muestra de manera natural en todo su esplendor. No hay sitio para los mediocres, los inútiles  ni para los que pretenden perpetuar su puesto de trabajo agazapados al amparo de un jefe al que venerar. Se trabaja por objetivos y la ausencia de reglas, de prejuicios y complejos es por encima de la insultante juventud de sus trabajadores lo que mantiene a la empresa fresca y al día. Envejecerán, que duda cabe, es ley de vida. Con el crecimiento, llegan las reglas, y con ellas proliferan todo tipo de personajes ajenos a cualquier esfuerzo mental que signifique hacer algo diferente, novedoso o distinto. No vimos ninguno de esos que esgrimiendo el diploma de un MBA solo se limitan a disminuir tacañamente los gastos como único y burdo argumento para mejorar la cuenta de resultados. Nosotros hemos tenido la inmensa fortuna de conocer BitDefender en la magna plenitud de su adolescencia. Que Dios se la conserve.

    Os adjunto las fotos de estas dos perlitas que su arriesgado departamento de marketing utiliza como agasajo para los que visitan su quiosco en las ferias.
     

    1. Una petaca con el fantástico brebaje de su antivirus líquido, consistente en un fuerte aunque rico licor de fabricación local.

    2. Un preservativo como firewall personal, con instrucciones de uso para los más inexpertos.

    No os preocupeís, que ya he advertido a BitDefender pues se hace imprescindible fletar un cargamento  para repartir en el proximo SIMO.

    El regalo que mas agradecí fue la petaca. La acarrearé conmigo para aclarar mi castigada garganta e inspirar mi atribulada mente antes de los sermones. A Chema por supuesto le ha encantado el firewall personal, y cuentan por ahí que ante la vital amargura que padece por su 30 cumpleaños busca infructuosamente un entorno de pruebas donde poder testearlo….. y testearse….

    El Padre Parada

    P.D. Este se lo dedico a Chema, pues ni siquiera el fue capaz de hackear la ineludible rueda del tiempo para lograr la eterna juventud.

     

    ¡MUCHAS FELICIDADES CAMPEON!

     

  • De Baja y de Bajon

    Dicen que las desgracias nunca vienen solas, así que cuando se le tuerce a uno el destino lo mejor que puede hacer es mosquearse y estar prevenido para asimilar de la mejor manera posible los desastres venideros. Pero aún cuando la teoría es sencilla, uno, que es de naturaleza optimista, no es capaz de imaginar la intensa terquedad con que la fatalidad puede acecharle. Sí, en este año de cataclismos y catástrofes naturales, de tsunamis y huracanes, yo me he llevado mi parte. No recuerdo con exactitud lo que pasó, pero de una u otra manera, esta es mi historia….

    En un intento por seguir el ritmo de mis amigos Vikingos dejé mi tobillo izquierdo tronchado contra la arena de la playa. A consecuencia del golpe y de un intenso y prolongado desuso, mi cerebro empezó a mostrar su grafica más plana. Para colmo de males, la habitual motivación que tengo para con este trabajo sucumbió en la pantanosa ciénaga que me proporcionaron los últimos “Managers” de mi vida laboral. Limitado en movimientos, parco en pensamientos y desprovisto de objetivo laboral, languidecí placidamente, cobijado bajo mi propia sombra y las comodidades de la sociedad del bienestar. Sí, hoy en día, a poco buena que sea la excusa, es muy fácil conseguir un hueco en la tumbona ociosa y mezquina del liberado sindical. Pides la baja, te tumbas al margen, y a descansar. Cuando el exceso de actividad te devora, esta actitud durante un corto periodo de tiempo puede resultar beneficiosa. Pero echarse a un lado, apartarse de la propia experiencia vital y convertirse en espectador de la propia existencia es tremendamente aburrido. Dos y dos son cuatro, si no haces nada no hay nada que observar. La tumbona no es la del hotel 5 estrellas desde donde Curro entretenía su lujuriosa mirada con las mulatas de tersos muslos de Punta Cana. Al cabo del tiempo generas ciertas patologías mentales. Yo me volví esquivo, insulso e irascible, una especie de “Gollum” atrapado en la caverna con el anillo. Chema, en un ataque de sinceridad me lo tradujo hábilmente al castellano vulgar de su Móstoles natal “Tío…., estas hecho un Gilipollas”.

    Costó recuperar la movilidad. Cuando liberaron el tobillo tras siete semanas de escayola, presentaba un aspecto nauseabundo. Hinchado, amoratado, encasquillado e inseguro, carecía de utilidad práctica. Sonia, la fisioterapeuta encargada de adecentar el desaguisado se rompió las manos amasándolo para darle forma. Largos paseos por la playa, el barrio y unos cuantos largos en la piscina municipal ayudaron a conseguir algo de movilidad. Todavía no es el tobillo sugerente y sensual de antaño, pero al menos no es la morcilla burgalesa de hace unos meses. A pesar de las recomendaciones médicas que me sugerían algunas semanas mas de reposo, superada la prueba del calzoncillo (que consiste en colocarse dicha prenda manteniéndose a la pata coja sobre la pierna afectada y sin tener que sentarse), consideré que ya era hora de volver al trabajo con la esperanza de recuperar la motivación.

    En la mejor empresa del mundo sobra la motivación para el trabajo. Por eso, algunos “Managers” dedican todos sus esfuerzos a dilapidarla.  Yo, que sin la menor preparación dirigí durante un tiempo una PYME, siempre tuve a gala haber sido el peor manager del mundo. Pero mi registro, que a priori era sólido e inalcanzable, se quedó en nada.  Como Amstrong con los 5 tours de Indurain. Su técnica es tan sencilla como efectiva. Utilizan las herramientas de incentivos para aniquilar los motivos que otros tienen para disfrutar con el trabajo. Siempre en beneficio propio, unos para perdurar en un puesto para el que no están capacitados, los otros para progresar en la resbaladiza pirámide. Deshacerse de los primeros es complicado, especialistas en el arte de la supervivencia, dan mas el coñazo que el conejito de Duracel. Los segundos, víctimas de su propia codicia, no dan tanta lata, con algo de ayuda se quitan de en medio cuando consiguen un puesto de figurante internacional.

    Que a mi edad me sugieran un año tranquilo para aprender, me pareció raro, que a mitad de año me regañaran por trabajar demasiado, una tomadura de pelo en formato del reto chulesco y barriobajero ¿A que no hay huevos? Y los hubo…., para emprender una huelga a la Japonesa que no gustó demasiado. Pero la chulería de cumplir con mi trabajo sin atender a espurios intereses tribales la pague cara y desde entonces me acompaña una extraña sensación de ser observado, de estar perseguido, como si mi trabajo consistiera en pasear en tanga por Chueca. Algunos dirán que no debería contar todo esto, pues para ello se puede utilizar el conducto interno reglamentario. Yo, que ya lo he probado, se que no conduce a sitio alguno, además este Blog sin importancia ya no lo lee nadie, a mi me alivia mucho y es bastante mas barato que el psicólogo. Puede considerarse una inocentada de este 28 de Diciembre.

    Pero mientras esto ocurre en una pequeña aldea de Visigodos en el suroeste de Europa, desde Redmond nos envían periódicamente como para sacarnos del ensimismamiento de nuestras absurdas disputas, los últimos avances en cuestión de software. Paseando entre las mejoras funcionales de R2 y probando los cambios del Windows Vista he recuperado la motivación que me quitaron. Una vuelta a mis orígenes, pues desde pequeño tuve facilidad para disfrutar con el manual de instrucciones de un nuevo cacharro. Algunos, como el de mi vieja calculadora HP 28S, tienen para mí grado literario. A falta de 3 días para terminar este disparatado año, me siento en deuda con los amigos que me soportaron y con los que han desarrollado el R2 y el Vista. Muertos los fantasmas y diluido el cabreo, vuelvo a trabajar y a escribir.  Ambas actividades las hago por que me divierten y he descubierto que no las puedo realizar indignado ni mosqueado. Esta claro que cuando a uno lo empalan, no le salen las palabras. Mantendré prudencialmente por un tiempo el cartel del horario laboral que copié de la caseta de un feriante: “Abrimos cuando venimos, cerramos cuando nos vamos y si vienes y no estamos es que no coincidimos”.
     
    Mientras tanto, mi hermana Ana, como no podía ser menos, se fue a terminar su glamoroso verano a París. En una calurosa tarde de agosto, mientras paseaba por sus calles recibió la inspiración divina y en vez de echar la primitiva del Euromillón, se ofreció como voluntaria en Médicos sin Fronteras. Regresó a España con la sana intención de seguir viviendo a lo grande sin dar ni chapa. A mi me hubiera venido de perillas como compañera de retiro en la indigna tumbona sindicalista, pero a los pocos días de su vuelta le llamaron para un puesto en Guatemala. Aceptó. A los 3 días de su aterrizaje, sin tener deshecha del todo la maleta, llegó el huracán “Stan” y arrasó con todo. Debido al exceso de trabajo que tuvo que asumir, ahora ostenta el dudoso honor de ser el primer caso en la historia con “Estrés Laboral” en Centroamérica. Como terapia ha llamado a uno de los Vikingos y se ha cogido unos días para ir en busca de las tendidas olas del pacifico centroamericano. Porque he recuperado el Norte, que si no, me voy con ellos….

    Feliz Navidad y Feliz Año.

    El PadreParada

  • Asiento 12B

    El filosofo Español Séneca, que tuvo la fortuna de no sufrir la humillación de un viaje organizado, ya nos previno hace dos mil años contra lo absurdo que supone en muchas ocasiones emprender viaje.
    “Dícese que Sócrates respondió al que se quejaba de no haber mejorado en sus viajes: ´No es extraño, puesto que ibas contigo mismo. ¿De qué sirve cruzar los mares y pasar de una ciudad a otra? Si quieres librarte de las pasiones que te atormentan, cambia de vida y no de lugar”
    Mi amigo Aurelio, que es un filósofo urbano especializado en emitir sentencias incontestables a las motos que nos venden los de RRHH, opina que si en el azaroso juego de la facturación y el embarque, te toca una tía buena en el asiento de al lado, es como si te dieran gratuitamente el “Upgrade a Bussines”.
    Yo, que por motivos laborales viajo en turista, eso que en los tiempos de Séneca sería lo equivalente a ir en galeras, tengo la teoría, fruto de una vasta experiencia, que las tías buenas no viajan en turista. Tanta y tan continua mala suerte es imposible.
    En nuestro último viaje, tanto Aurelio como yo pensamos que el padecimiento claustrofóbico de las 8 horas de vuelo entre Madrid y NY encajonados en el agobiante asiento central de un
    777, era lo peor que nos podía pasar. Evidentemente no imaginábamos el calvario que nos esperaba en las 6 horas de vuelo entre NY y Seattle en un minúsculo 737, sólo apto a mi juicio para un corto puente aéreo.
    Aurelio jamás olvidará el
    asiento 12B. Nos volvió a tocar asientos en el medio, cada uno en un lado del avión, esta vez no reclinables, justo delante del pasillo de emergencia. Ni que decir tiene que a la sub-humana de la facturación le habíamos  insistido en que por favor nos diera pasillo. “O es tonta o tiene la  humana necesidad de dar por las cachas”, pensamos síncronamente en voz alta mientras nos acomodabamos en el asiento y empezábamos a otear el horizonte con la esperanza de encontrar alguna presa que por primera vez en nuestras vidas nos consiguiera el ansiado “Upgrade a Bussines”. Un casposo chavalote “Made in USA”, de los de pantalones de cagado, de esos cuyo yo filosófico carece de sentido sin el MP3 y la gorra calada hasta el entrecejo, se sentó en el asiento de la ventanilla en la fila de Aurelio. Entró una buenorra en la cabina, nos miramos desafiantes como para disputarnos la posesión de la presa, pero como queriendo confirmar mi teoría, no pasó de la liviana cortina que separa clasistamente a pudientes y miserables, y posó sus sugerentes nalgas en un asiento de primera. En esto entró ella, lo primero que pensé fruto de las fechas navideñas y antes de preocuparme de mi integridad física, fue, “¡Menuda fiera!, esta es de las que en la quinta campanada se ha jalado la docena entera de uvas”. Aurelio me confesó que pensó algo parecido “¡Qué campeona!..Esta es de las que equipara la talla de la ropa con la calificación de las pelis porno…. Super XXXXL”
    Cuando tomamos conciencia del peligro ya era demasiado tarde. Avanzó por la cabina friccionando su humanidad contra los asientos de ambos lados, se paró en la fila 10, miró a su derecha y dijo “Hi”.  Yo emití un suspiro liberador, el chavalote ensimismado en su mundo musical  alzó la vista. Con el shock se le cayeron la gorra y los auriculares y tuvo la oportunidad por primera vez en mucho tiempo, de tomar conciencia de sí mismo como sujeto independiente. Hay experiencias que le hacen a uno madurar.
    Aurelio entró en pánico, fue solo un instante, pero yo juraría haber visto sus ojos orbitar alocadamente con el brillo de un demente. Yo hubiera saltado por encima de los asientos emprendiendo una alocada huida hacia el cuarto de baño. Aurelio aguantó el envite, fiel a la escuela estoica de nuestro filósofo cordobés, se hizo el bicho-bola, abstrajo de su cuerpo mente y espíritu y se concentró místicamente en la supervivencia. Mas tarde me confesaría lo que experimentó y pensó cuando se sentó a su lado y desparramó su carne por encima del reposabrazos aprisionándolo. Lamentablemente no es reproducible en un blog público. Aunque sus pensamientos fueron ciertamente pecaminosos, le he dicho que tenga la conciencia tranquila, que no es necesario que lo declare en el confesionario pues es de esos pecados cuyo origen esta en la peor de las penitencias.
    Me hubiera gustado ayudarle, pero he de reconocer que me quedé en blanco, una cosa es imaginar que uno es un joven caballero Jedi capaz de liberar a las galaxia de las tropas imperiales y otra es el toparse frente a frente con el mismísimo Jabba el Hutt. Lo único que pude hacer fue inmortalizar la escena para que mi amigo pueda contar su historia. Ahí tenéis la
    foto. "God Bless America…… "

    PD. Dedicado a Aurelio y a Catherin H. con quienes comparti la única comida decente de toda la semana.