Wednesday, June 22, 2005 3:39 PM
PadreParada
Cuentame
De entre la infinidad de sorpresas que este trabajo me ha deparado durante el último año, una de las más intensas ha sido la que he vivido durante esta pasada semana.
El equipo de Technet España, liderado por Olvido Nicolás y acompañado por el infatigable Chema Alonso, ha tenido la inmensa fortuna de visitar en Bucarest (Rumania) la sede central del emergente antivirus BitDefender. Invitados amablemente por éstos, tras haber colaborado hace un par de meses en la presentación de su Add-On para ISA Server, no nos lo pensamos dos veces, nos liamos la manta a la cabeza y nos presentamos en Bucarest.
La actual Rumania ha tenido la increíble capacidad para tele transportarme en el tiempo a aquellos maravillosos años en que un servidor iba andando al colegio con la cartera marrón de polipiel, los frescos pantalones cortos y los insuperables zapatos “Gorila”. Si, Rumania es ahora para mí la España de “Cuéntame como pasó”, el Renault 12 y la Mirinda. Las pocas aunque crecientes infraestructuras, el desprecio al cinturón de seguridad, la permisividad para con los aficionados al vicio del tabaco y la ausencia de conciencia para con el incumplimiento de las leyes me han retrotraído a mi feliz infancia.
Si, también existen grandes diferencias entre lo que nosotros fuimos y lo que ellos son. Para mí la más notable es la prisa, casi diría urgencia, para escapar de los fantasmas de su catastrófico pasado y adentrarse en un incierto aunque prometedor futuro. Resulta particularmente chocante para el neófito turista, el organizado caos del tráfico rodante. Subirse en uno de los miles de taxis que pueblan sus calles es un ejercicio de lo más apasionante para los amantes del riesgo. La incertidumbre final en la fugaz experiencia, el derroche de adrenalina que nos provoca, y la falta de seguridad que hay yendo a 100 por hora en un pseudo Renault 12 amarillo botando por las adoquinadas calles de Bucarest sin el cinturón de seguridad y utilizando el carril del tranvía como comodín para todo tipo de adelantamientos suicidas, merece que bauticemos a esta curiosa actividad como “Taxing”. En cuanto a la juventud, parece tener la madurez necesaria para no querer desperdiciar su valioso tiempo con las tontadas políticas de Toni Alcántara y su tropa de artistas. Tampoco sufren las zozobras mentales de Inesita Alcántara al abordar los problemas de conciencia que las necesidades sexuales le provocan. Para la juventud rumana todo vale, y en las discotecas de moda, mientras los Tony’s de turno juegan curiosos con sus teléfonos móviles de última hornada, las hijas de la generación de Nadia Comaneci mueven sus ágiles cuerpos al son de impredecibles ritmos. Las madres fueron olímpicas, las hijas ni os cuento.
BitDefender es una empresa que me sorprendió desde el primer momento en que atravesé el umbral de su puerta. Si Rumania es anárquica en costumbres y leyes, BitDefender es el paraíso para los trabajadores de mentes libres y costumbres relajadas. A las 10 de la mañana la oficina esta vacía, y entre las 10:30 y las 11:00, un juvenil enjambre de imberbes universitarios comienzan desordenadamente a poblar el abierto y desenfadado entorno de trabajo. El noventa y mucho por ciento de su plantilla no supera los 25 años, pero ya atesoran un profundo conocimiento técnico y una vasta experiencia. Lo que en los departamentos de RRHH de otras empresas del sector tienen que promover artificialmente con objeto de no quedarse obsoletas al perder la frescura necesaria para mantenerse en la ola tecnológica, aquí se muestra de manera natural en todo su esplendor. No hay sitio para los mediocres, los inútiles ni para los que pretenden perpetuar su puesto de trabajo agazapados al amparo de un jefe al que venerar. Se trabaja por objetivos y la ausencia de reglas, de prejuicios y complejos es por encima de la insultante juventud de sus trabajadores lo que mantiene a la empresa fresca y al día. Envejecerán, que duda cabe, es ley de vida. Con el crecimiento, llegan las reglas, y con ellas proliferan todo tipo de personajes ajenos a cualquier esfuerzo mental que signifique hacer algo diferente, novedoso o distinto. No vimos ninguno de esos que esgrimiendo el diploma de un MBA solo se limitan a disminuir tacañamente los gastos como único y burdo argumento para mejorar la cuenta de resultados. Nosotros hemos tenido la inmensa fortuna de conocer BitDefender en la magna plenitud de su adolescencia. Que Dios se la conserve.
Os adjunto las fotos de estas dos perlitas que su arriesgado departamento de marketing utiliza como agasajo para los que visitan su quiosco en las ferias.
1. Una petaca con el fantástico brebaje de su antivirus líquido, consistente en un fuerte aunque rico licor de fabricación local.
2. Un preservativo como firewall personal, con instrucciones de uso para los más inexpertos.
No os preocupeís, que ya he advertido a BitDefender pues se hace imprescindible fletar un cargamento para repartir en el proximo SIMO.
El regalo que mas agradecí fue la petaca. La acarrearé conmigo para aclarar mi castigada garganta e inspirar mi atribulada mente antes de los sermones. A Chema por supuesto le ha encantado el firewall personal, y cuentan por ahí que ante la vital amargura que padece por su 30 cumpleaños busca infructuosamente un entorno de pruebas donde poder testearlo….. y testearse….
El Padre Parada
P.D. Este se lo dedico a Chema, pues ni siquiera el fue capaz de hackear la ineludible rueda del tiempo para lograr la eterna juventud.
¡MUCHAS FELICIDADES CAMPEON!