Empecé a escribir un blog por que me dio la gana. Tenía anécdotas que contar, ratos para pensar y tiempo para plasmar lo anterior en pequeños fragmentos de texto con aspiraciones literarias. Fue una necesidad que surgió de manera natural, como nace la necesidad sexual cuando se te agrava la voz y te brotan pelos entre las piernas. Pero al contrario que esta, que es inalterable, continua y recurrente, la necesidad de escribir se ha mostrado sensible y esquiva, propensa al gatillazo. A la mínima se me quitan las ganas, y mis mejores experiencias vitales pasan de largo sin que sienta la más mínima necesidad de meterles mano ni de inmortalizarlas en un texto.

El incansable Chema me comento en cierta ocasión que el adquirió la rutina de postear cada mañana desde el trono que iguala las costumbres de nobles y plebeyos pues cuando consigue evacuar la materia sobrante de su cuerpo es cuando su inspiración alcanza las cuotas más elevadas. David, que tiene por costumbre modelizar empíricamente todos los experimentos, cree que esto es consecuencia de la tercera ley de Newton o una derivada del principio de Arquímedes pues por el efecto de la presión estomacal en sentido descendiente y con dirección anal, se produce una fuerza interior en sentido ascendente  en dirección cerebral que provoca en la mente de nuestro amigo un borbotón de ideas y comentarios. Desconozco el origen del misterio, pero para mí que tanta y tan prolífica labor creativa tiene que ver con el estado de drogadicción inconsciente que nuestro protagonista alcanza al respirar sus propios gases. Creerme, mi fatal destino ha hecho que comparta en alguna ocasión habitación de hotel con el personaje, y se de lo que hablo. Desconozco el mecanismo por el cual nuestro amigo alcanza la motivación necesaria para sus creaciones ya que todo lo anterior son solo suposiciones teóricas, lo que si resulta encomiable a tenor del método utilizado es su sorprendente capacidad multitarea.

¿Pero cuáles son los factores  que afectan positiva o negativamente a mi producción literaria? ¿Cuál es el resorte que hace que aporree el teclado plasmando en un texto las ideas que me vienen a la cabeza? ¿Por qué de vez en cuando me dedico a escribir y no a otros menesteres?¿Por qué en otras ocasiones no siento necesidad de inmortalizar en un texto los acontecimientos ordinarios o extraordinarios que ocurren a mí alrededor, y me limito a fantasear mentalmente con ellos?

Hay quien escribe por vocación, porque su subconsciente produce la necesidad creativa suficiente para que dediquen sus energías a la tarea literaria. Hay quien escribe por obligación, como cuando la necesidad de ganarse la vida es la que guía y da fuerza a sus acciones. Si los primeros escriben por instinto, los segundos lo hacen como consecuencia de un proceso razonado. La calidad del resultado no depende normalmente del motivo por el que se escribe, si no del talento que se tenga para hacerlo, aunque este se muestre normalmente con mayor intensidad cuando se une a la fuerza primitiva del instinto. Esto se evidencia en los autores que son capaces de motivarse de manera instintiva y razonada. A estos se les reconoce fácilmente pues tras una gran obra, originada por la necesidad creativa del subconsciente se dedican una vez aposentados en la cumbre de la fama a ordeñar las ubres de la gloria con obras menores, y así recaudar un buen pellizco para su cuenta corriente.

Aparentemente hay incluso quien escribe sin motivo. La Blogosfera es un espacio muy propenso a encontrar perfiles aparentemente desmotivados para la literatura y que nos inundan con pasajes de  “Mi querido diario” que nadie lee y que a nadie importan con la excusa de que es sencillo, barato y entretiene mucho. Pero no nos engañemos,  pues también el más irrelevante e infecundo de los blogs de este entorno literario virtual, esconde una motivación en las necesidades ocultas de su autor e independientemente de si son instintivas o razonadas, primitivas o civilizadas, ahí estan. A priori puede que no se reconozcan y que se oculten tras alguna hipócrita mascara, pero basta un superficial analisis de su contenido para sacar a la superficie el secreto escondido. La humana necesidad de relacionarnos con los demás a través del post y subsiguientes comentarios, la necesidad de cumplir profesionalmente en una empresa que promueve el uso de los Blogs, la de ser influyentes en nuestra comunidad de pirados o simplemente por la absurda necesidad que se ha creado el individuo occidental de seguir el curso impredecible de la moda, pueden ser algunos de ellos.

Yo no sé cuál es mi motivo, y mientras trato de encontrarlo escondido en todas y cada una de las razones anteriormente expuestas mi pensamiento, inquieto y arbitrario trata de buscar respuesta en la motivación de otros para leerlo. ¿Tu porque lees estos textos? ¿Qué razón te lleva a dedicar tu tiempo a esto?

Me inquieta no saber cuál es el motivo por el que de vez en cuando escribo, y aunque debido a mi poco compromiso es  una preocupación esporádica quizás deba de dedicar un tiempo y un dinero a la siempre saludable tarea de descargar mis pensamientos e inquietudes en el diván de un psicoanalista para conocerme mejor a mí mismo y encontrar alguna explicación Freudiana a mis ocasionales aficiones literarias. Al fin y al cabo, hoy, como tantas otras veces, la motivación me podría haber conducido hacia la primitiva, agotadora e inefectiva tarea de cubrir mis necesidades sexuales, pero en esta ocasión no he sucumbido, la razón ha superado al instinto y he pensado:

¡QUE COÑO!.., voy a escribir un rato.   

El PadreParada