La Estación Q, un centro de investigación de cómputo cuántico que podría cambiar al mundo, está ubicada justo donde el Océano Pacífico se junta con la arena, atravesando un pequeño bosque de palmeras y pasando por una ruta ciclista.

En cierto modo, la Estación Q no es en lo absoluto lo que se espera de un centro de investigación informática de próximo nivel —se siente una fuerte vibra californiana, con expertos reconocidos en todo el mundo que acuden a trabajar en camisa y pantalón corto al estilo hawaiano—. Hay un baño con ducha, un colgador lleno de trajes de buzo y varias tablas de surf desgastadas y abandonadas que, recargadas contra una esquina, parecen estar esperando a aquellos a quienes se les ocurren las mejores ideas mientras hacen surf.

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Pero también, la Estación Q es exactamente como se la imaginan: hay un pizarrón repleto de ecuaciones en cada oficina, sala de juntas y pasillo; cómics de matemáticas y ciencias adheridos a todas las puertas; y un aire de silencio académico (a pesar de haber cierta agitación en el lugar, una sensación de inquietud).

Si quieren conocer la historia completa de la Estación Q y qué trabajo se lleva a cabo ahí, visiten: http://www.microsoft.com/es-xl/news/stories/stationq/index.html