Steve Clayton - Editor blog Next

Uno más a la lista de sorprendentes proyectos artísticos que utilizan Kinect. Es un proyecto titulado unnamed soundsculpture (algo así como ‘escultura sonora sin nombre’) de Daniel Franke y Cedric Kiefer de onformative que lo explican de la siguiente manera - aunque nosotros sólo lo describamos como ‘fantástico’.

La idea básica del proyecto es construir bajo la consideración de crear una escultura móvil de los datos de movimiento grabados de una persona real. Para este trabajo, pedimos a una bailarina que visualizara una pieza musical (Kreukeltape de Machinenfabriek) lo más fiel posible a través de los movimientos de su cuerpo. Ella fue grabada por tres cámaras de profundidad (Kinect), y las intersecciones de las imágenes fueron luego recopiladas en un volumen tridimensional (3d point cloud), lo que nos permitió utilizar los datos recopilados a través de todo el proceso.

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La imagen tridimensional nos permitió un manejo libre de la cámara digital, sin limitaciones de la perspectiva. La cámara también reacciona al sonido y soporta la imitación física de la pieza musical por parte de la bailarina. Ella se mueve a un campo de ruido, donde una simple modificación de la semilla aleatoria puede crear de manera consistente nuevas versiones del video, y cada uno ofrece una composición diferente de la actuación grabada. La ‘multidimensionalidad’ de la escultura sonora está contenida en cada movimiento de la bailarina, conforme cada pieza grabada por la cámara permite cualquier perspectiva imaginable.

El cuerpo – constante e indefinido al mismo tiempo – “abarca” el espacio tan solo con su mera presencia y crea una primera distinción entre el sujeto y su ambiente. Sólo los movimientos del cuerpo crean una referencia a lo que, por otro lado, sería espacio invisible, tal cual como los puntos rebotan en el suelo para dar una dimensión física. De este modo, la constelación sonido-baile en el video no sólo simula un espacio virtual en su totalidad. Las complejas dinámicas de los movimientos del cuerpo también son referenciales por sí mismas. Con las complejas y casi estáticas e inconsistentes formas en las que el cuerpo “pinta”, una nueva realidad de espacio emerge de quien simula la estética y va más allá de códigos numéricos.

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Similar a la pintura, un solo punto aparece de forma abstracta, pero entre más puntos se conectan entre sí, la imagen se vuelve más compleja y concreta. Entre más perfectos y complejos sean los “mundos alternativos” que proyectamos (Vilém Flusser) y entre más cercanos estén los puntos de los elementos, más tangibles se vuelven. Un cuerpo digital, que consiste en 22 mil puntos, parece tan real que parece que vuelve a la vida de nuevo.

También pueden ver cómo se hizo el video a continuación

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