-- Satya Nadella presidente de la División de Servidores y Herramientas de Microsoft

El lanzamiento de Windows Server 2012 pone en los reflectores el cambio transformacional que se realiza entre todo el ecosistema de TI. Esta transformación se lleva a cabo a través del crecimiento exponencial de dispositivos utilizados por aplicaciones más inteligentes y personalizadas, que en retorno, crean una explosión de datos y la necesidad de más poder computacional. Este es un mundo de dispositivos conectados y servicios continuos y todos están soportados por servidores.

Esto lleva a cambios dramáticos en cómo el cómputo, el almacenamiento y las redes se juntan en plataformas escalables, automatizadas, compartidas y adaptables, que entregan aplicaciones modernas para impulsar las experiencias de cómputo en el mundo. Esto es cómputo en la nube.

Hay muchas teorías en la industria sobre qué lleva las riendas e impulsa este nuevo paradigma. Nosotros creemos que el software jugará un papel importante en esta nueva era. En específico, el valor del software, manifestado como un nuevo sistema operativo para la nube.

En este contexto, nos hemos propuesto construir el sistema operativo (OS) para la Nube – un sistema operativo reimaginado que habilita a esas aplicaciones modernas e inteligentes en los centros de datos de la compañía, los centros de datos de proveedores de servicios o en la nube pública de Windows Azure. El OS para la Nube hace lo que los sistemas operativos siempre han hecho: administrar el hardware y proveer una plataforma para las aplicaciones. Pero también se expande para incluir servicios y tecnologías que antes no habían sido considerados como parte de un sistema operativo. El OS para la Nube necesita reunir todos los servicios requeridos por los usuarios finales, desarrolladores y TI para cosechar los beneficios de la nube.

En la construcción del OS para la Nube, nos enfocamos en cuatro cuestiones clave. Primero fue la transformación del centro de datos. Queremos reunir todos los recursos que el centro de datos tradicional provee – almacenamiento, redes y cómputo – en una plataforma que pueda escalar de manera elástica junto con las necesidades de la organización. En segundo lugar fue ofrecer las API y los tiempos de ejecución para permitir a los desarrolladores crear aplicaciones modernas – para móvil, social y grandes datos. El tercer aspecto importante del OS para la Nube es asegurar servicios y experiencias personalizados, para que cualquier usuario en cualquier dispositivo pueda acceder a todos sus datos y aplicaciones. Para finalizar, los datos de cualquier tamaño o tipo, almacenados en cualquier lugar y procesados de cualquier forma, deben ser considerados ciudadanos de primera clase por el OS para la Nube.

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Con Windows Server 2012 y Windows Azure en su núcleo, entregamos el OS para la Nube. Basado en nuestras innovaciones únicas en los sistemas operativos, aplicaciones y servicios más utilizados, sólo Microsoft es capaz de ofrecer la consistente plataforma que la nube demanda. Es justo esa consistencia la que permitirá a los clientes utilizar virtualización común, desarrollo de aplicaciones, administración de sistemas y marcos de trabajo de datos e identidad a través de todas sus nubes.

Conforme las compañías encuentran más y más formas de aprovechar los beneficios de la nube, esta consistencia será requerida debido al comportamiento que tiene la nube, ya sea bajo demanda o a través de proveedores de servicios. Para ser claros, la consistencia no es una declaración sobre empaque u ofertas, se trata de los diseños tecnológicos subyacentes, en los que ciclos virtuosos de desarrollo conducen tanto a Windows Server como a Windows Azure y las tecnologías clave que los abarcan. Hemos construido los componentes del OS para la Nube en conjunto – no los adquirimos como piezas sueltas – lo que provee un nivel más alto de consistencia y cohesión entre los escenarios de implementación.

Hoy lanzamos la piedra angular del OS para la Nube – Windows Server 2012 que ha sido construido desde la nube. Imaginado desde nuestra experiencia para correr servicios masivos para la nube a escala global, Windows Server 2012 redefine el sistema operativo de servidores e introduce almacenamiento avanzado, redes, virtualización y automatización y capacidades para usuarios finales. Ofrece un salto transformacional en la velocidad, escala y poder en los que los centros de datos y las aplicaciones se pueden construir. Y este es el eje en esa consistencia en el que los clientes aprovecharán las nubes privadas, hosteadas y públicas.

En los años noventa, Microsoft vio la necesidad de democratizar el cómputo y volver disponible el cómputo cliente/servidor a cualquier escala, para clientes de todos tamaños. Hoy, nuestra meta es hacer lo mismo para el cómputo en la nube con Windows Server 2012.