Por Stave Clayton

Odio admitirlo, pero mis mejores ideas las sigo teniendo en la regadera. Con frecuencia pierdo mis llaves y esta mañana cuando me enjuagaba en la regadera por segunda vez, se me ocurrió una solución brillante, relacionada con Windows Phone, Microsoft Lync y las etiquetas RFID. Ahora, todo lo que necesito es desarrollarla.

Pero ése es el verdadero problema. Las ideas son fáciles; llevarlas a cabo es lo difícil.

clip_image002

Conozco un lugar a donde puedo llevar mis ideas: “The Garage” en Microsoft. Hace algunos meses tuve una pequeña plática con Quinn Hawkins, que fue cuando me enteré de la existencia de este lugar y de Quinn. Él es Director de Programas en Office Labs y The Garage es una iniciativa en todo Microsoft que busca resolver este problema.

“Se trata de hacer y no de decir”, dijo Quinn, y todo el personal ha aprendido cosas muy interesantes en los 18 meses posteriores a su lanzamiento.

La primera vez que escuché sobre The Garage, muchas imágenes atravesaron mi mente: puerta enrollable, herramientas de trabajo, piso de concreto manchado de aceite, piezas tiradas en el piso. The Garage tiene algo de esto; literalmente, construyeron un Garage dentro del Edificio 4 de las oficinas centrales, en Redmond, integrado con puerta enrollable, piso de concreto y cajas de herramientas. No obstante, aprendí que The Garage es más una comunidad que un espacio físico. The Garage es el lugar a donde pueden ir las ideas de Microsoft cuando aún no están resueltas y necesitan afinación, y donde algunas personas se arremangan la camisa y ponen manos a la obra. Cualquier empleado de Microsoft puede llevar una idea a The Garage. Ahí encontrarán una comunidad de más de 2,300 personas, todas ansiosas por ver, comentar e incluso contribuir a hacer realidad una idea.

“La clave es que es muy sencillo llevar una idea a The Garage”, dice Quinn. “No es necesario un plan de negocios, una presentación empresarial o un proyecto ejecutivo. Para participar, sólo necesitas ser un apasionado para crear cosas nuevas”.

Cuando me dijo esto, me sentí un poco escéptico. Después de todo, dista mucho del pensamiento común de cómo las compañías deberían invertir en nuevas ideas. Pero Quinn y el resto del equipo de The Garage tienen una visión única al respecto.

Quinn Hawkins: Microsoft ha intentado de todo para apoyar nuevos productos o ideas por parte de los empleados, pero algo que descubrimos es que si ponemos un nivel demasiado alto, podemos dejar pasar algunas ideas increíbles antes de darles una oportunidad. Incubamos las corazonadas de los empleados y confiamos en que evalúen y filtren sus ideas para quedarse con las que realmente valen la pena.

También me explicó lo difícil no es que surjan ideas, sino ponerlas en acción. Por lo tanto, The Garage se enfoca en brindar a la gente las herramientas necesarias para ir, de una idea de regadera a la entrega de un prototipo.

“Al inicio es muy sencillo: conectarse con otras personas que pueden ver tu idea, dar retroalimentación y refinarla. Por lo general eso es muy difícil de hacer. Era común escuchar que los empleados tenían ideas, pero también tenían miedo de llevar algo “a medio cocer” a la administración. Aquí los podemos vincular con otras personas que pueden acabar de cocinar las ideas con ellos”. Quinn puso en blanco los ojos cuando escuchó su analogía. “Perdón, eso fue poco convincente, ¿verdad?”.

Quinn Hawkins: “Pero entiendes de qué se trata, ¿cierto? The Garage es una comunidad de gente local de fácil acceso a donde puedes acudir con tu idea, sabiendo que la gente aquí estará de hecho muy emocionada de ver cosas nuevas y ayudarte en la medida de sus posibilidades. Una vez dentro, los miembros también tienen la libertad de guiar sus propios proyectos. Es muy gratificante”.

“Lo increíble acerca de Microsoft es que tenemos expertos en todas las áreas y The Garage permite conectar intereses en común. Un ingeniero de nuestro departamento de TI se puede vincular con un científico de MS Research y un diseñador de Office. Lo que hemos visto es que al conectar áreas de especialidad de esta forma podemos lograr cosas increíbles con una gran rapidez”.

The Garage es más que un santuario de nuevas ideas. Quinn y su equipo han reunido una colección de herramientas útiles necesarias para poner una idea en movimiento. Los empleados tienen acceso a hardware, control de fuentes, instrumentación de prueba e incluso hospedaje para aplicaciones basadas en servidor o la nube.

Cuando pregunté si The Garage ha permitido que estas ideas vean la luz del día, Quinn entró en modo de narración.

Quinn Hawkins: Definitivamente. OfficeTalk es un buen ejemplo de que algo comenzó como un proyecto en The Garage, se convirtió en una incubación y ahora lo usan los equipos de productos. Originalmente fue una idea que tenían dos directores de programas, ninguno de los cuales era codificador. Pero eso no importó. Estaban tan entusiasmados con la idea que dieron un poco de cuerpo al diseño y lo enviaron a algunos amigos para que terminaran de desarrollarlo. A medida que se corrió la voz, recibieron más ayuda y pronto había 8 o 10 personas contribuyendo con el proyecto.

Steve Clayton: ¿Todo eso con la ayuda de la gente en The Garage?

Quinn Hawkins: Sí. ¿Qué te parece? Primero fue una idea original y ahora miles de personas en la compañía usan OfficeTalk todos los días.

Steve Clayton: Increíble. ¿Hay otros ejemplos?

Quinn Hawkins: Por supuesto, pero no te los puedo decir. Hay otro proyecto del que no podemos hablar porque muchas de esas nuevas características estarán integradas en nuevos productos. Abrimos The Garage hace poco tiempo, por lo que muchos de los proyectos siguen en etapa de plan de producto. Pero los equipos de productos están muy entusiasmados con lo que estamos logrando.

Steve Clayton: Al final me sedujeron y estuve totalmente de acuerdo con el mantra de Quinn de “hacer en vez de decir”. Poner en práctica las ideas es difícil, pero creo que la gente del Edificio 4 puede hacer algo al respecto.

¡Es hora de escribir una especificación para mi aplicación de llaves perdidas!