Por Orlando Ayala, Vicepresidente Corporativo y Presidente de Mercados Emergentes

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Foro Nacional de Líderes en Seguridad en Cartagena, Colombia. El evento reúne a los líderes del sector público y privado para debatir acerca de cómo ayudar a transformar la efectividad operativa de las agencias, reducir costos, mejorar la colaboración y compartir información para enfrentar las amenazas a la seguridad pública y la seguridad nacional. La tecnología no sólo desempeña un papel clave en ayudar a prepararse y responder ante un desastre, sino también en ayudar a reconstruir la infraestructura después de sufrirlo.

El 12 de enero de 2011, la mirada del mundo se posará sobre Haití en el aniversario del terremoto que cobró 300 mil vidas y dejó a 1.5 millones de personas sin hogar.  4 mil escuelas —90% de las instituciones educativas de Haití— quedaron destruidas. Gran parte de la atención de los medios de comunicación se enfocará en lo poco que se ha logrado hasta ahora. La gente de Haití merece un futuro mejor.

Con todo lo terrible que fue esta tragedia, lo más doloroso es darse cuenta de que pudo haberse evitado si se hubieran realizado inversiones en infraestructura básica, específicamente en el área de educación. En un artículo de opinión publicado en el Seattle Times el pasado marzo, Richard Stearns, Presidente de World Vision, la organización humanitaria más grande del mundo, afirma: “[…] la mayoría de las muertes hubieran podido evitarse si Haití no fuera tan pobre”.

El Sr. Stearns hace alusión a Historias de dos ciudades:

1. Santiago, Chile. Población: 5.3 millones. PIB per cápita: $14,000 dólares. Tasa de alfabetización: 95%.

o Cifra total de muertes causadas por el terremoto: <1,000

2. Puerto Príncipe, Haití. Población: 2.8 millones. PIB per cápita: $1,200 dólares. Tasa de alfabetización: 50%.

o Cifra total de muertes causadas por el terremoto: 300,000

El artículo menciona una estadística asombrosa: “[…] el terremoto que azotó a Chile fue 500 veces más fuerte que el que asoló a Haití”. ¿Entonces por qué la tragedia haitiana fue 300 veces más devastadora?

Señala que la pobreza extrema del país está relacionada con una impresionante falta de habilidades: sólo la mitad de los haitianos mayores de 15 años de edad sabe leer. “El resultado”, observa, “es que los países como Haití son más vulnerables a todas las formas de desastres naturales, incluyendo huracanes, inundaciones, pandemias, hambrunas y terremotos”.

Microsoft reconoce que nuestra inversión debe abarcar mucho más que sólo esfuerzos de ayuda y rescate. Tal y como se destaca en el blog sobre educación de Anthony Salcito, debemos proporcionar acceso digital a las escuelas locales para que el aprendizaje pueda continuar. Por ejemplo, la visión de Haití de “una mejor reconstrucción” significa que nuestras inversiones tienen que ser tanto escalables como sostenibles. Dimos nuestro siguiente paso en septiembre, a través de la Iniciativa Global Clinton, cuando Microsoft y varias organizaciones humanitarias establecieron el compromiso con la Iniciativa Global Clinton de donar $1.5 millones de dólares para comunicaciones, tecnología y capacitación en escuelas y en ONGs.

Tenemos la oportunidad de ayudar a construir algo espectacular en Haití. Con tanta devastación, debemos buscar maneras de construir una infraestructura que sea capaz de colocar cimientos nuevos que reduzcan la fricción y promuevan la educación, la innovación y el desarrollo económico. La computación en la nube, con sus beneficios de conectividad, transparencia y escalabilidad, ofrece las bases sobre las cuales la economía haitiana se puede posicionar para crecer.

Nuestro trabajo en Haití —y alrededor del mundo— apenas está comenzando. Y creemos que a medida que compartamos el poder de la innovación para transformar vidas podremos inspirar la innovación en nuestros socios locales, por los haitianos para los haitianos, y así construir un mundo mejor para nuestros niños, una escuela a la vez.

Todo niño tiene derecho a una educación de calidad. No sólo en Estados Unidos, no soóo en Haití, sino en todos los lugares del planeta. Al equipar a nuestros niños con las habilidades necesarias para triunfar en el campo laboral del siglo XXI ayudamos tanto al sector público como al privado a prepararse, responder y reconstruir después de una catástrofe. Si trabajamos juntos para fortalecer la educación, fortalecemos también la seguridad nacional de todas las naciones.

(Publicado originalmente en www.microsoftontheissues.com)